Teatro

Cádiz

Se va el galán pícaro

Juan Luis Galiardo, uno de los rostros más populares del cine y la televisión, falleció anoche a los 72 años

Se va el galán pícaro
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Como los actores de raza, Juan Luis Galiardo se ha ido con las botas puestas, pisando las tablas con ese Harpagón hecho a su medida que Jorge Lavelli le había regalado en «El avaro», y sin dejar la televisión, con el rodaje de «Gran Hotel». Tenía 72 años, y hace apenas dos seguía tan vivaracho, locuaz y corpulento como siempre. Fue un gran deportista y presumía más de sus éxitos como campeón «senior» de natación que de sus logros artísticos. Galán, Donjuan, conquistador, en él se entremezclaban sus personajes y una imagen, real o no, que le sentaba como un guante. Cosecha buena de 1940, había llegado desde San Roque (Cádiz), donde nació un 2 de marzo, con idea de estudiar.

Una larga senda
Pero acabaron llamándole «Talía», formó el Grupo de Teatro Universitario, y en el celuloide probó con obras primeras, desde «El camino» a «Crimen de doble filo». Poco a poco se hizo su lugar como uno de los rostros más viriles del cine español en su juventud. Participó en decenas de películas en los 60 y 70, aunque el reconocimiento no llegaba. Lo buscó en México, donde vieron en él el galán por despuntar. Como la buena uva, le llegó su momento en la madurez, al regresar a España. Creó una productora y se hizo un hueco en la televisión con la serie «Turno de oficio». Allí trabajó entre 1986 y 1987: repetiría desde entonces con «La Regenta», «Por fin solos» o «Farmacia de guardia», entre otras, y le empezarían a llamar del cine para papeles de mayor calado: Antonio Giménez Rico, Manolo Matji o García Sánchez, un director con el que formó una recurrente unión artística, para «El vuelo de la paloma».
 
Con aquel filme fue nominado a su primer Goya, y en 2000, de nuevo con García Sánchez, ganó el de Actor Protagonista gracias a «Adiós con el corazón». Con Mercero reforzó su leyenda de galán en «Don Juan, mi querido fantasma» (1990). Su etapa dorada había llegado: García Berlanga, con «Todos a la cárcel»; Cuerda, con «Así en el cielo como en la tierra»; García Sánchez, con «Siempre hay un camino a la derecha»; Saura, con «Pajarico»... Ya no bajaría de la ola y faltaban sus mejores trabajos, convertido en el perfecto pícaro español. Tres clásicos fueron la recompensa a años de trabajo: «Lázaro de Tormes»; «El caballero Don Quijote», de Gutiérrez Aragón; y el propio Cervantes en la comedia «Miguel y William». En teatro protagonizó «Antígona», «La celestina», «Seis personajes en busca de autor», «La malquerida», «El rey Lear», «Numancia», «La visita de la vieja dama»… Antes de «El avaro», sus últimos papeles habían sido «Edipo Rey» (2008), «Humo» (2005) y las «Comedias bárbaras» (2002). Una «rápida y devastadora enfermedad», según informaban anoche las agencias, se lo ha llevado en la Clínica de la Zarzuela de Madrid


Los papeles que le llevaron al éxito
- La serie
El papel de duro en la serie «Turno de oficio» le hizo muy popular. Desde entonces ha protagonizado muchas, como la reciente «23-F» y «Gran Hotel», que estrenará Antena 3.
- El papel
Los espectadores aún recuerdan su interpretación del caballero de la triste figura. Su «Quijote», que resulta inolvidable, daba prueba de la capacidad camaleónica que poseía.
- Una película
«El disputado voto del señor cayo» es uno de sus filmes más famosos. Otros fueron «Don Juan», «Madregilda», «Familia», «Pajarico» y «Lázaro de Tormes».
- Hombre de teatro
Su papel en «El avaro» de Moliére fue recibido con gran entusiasmo. Participó en montajes de Valle-Inclán, Pirandello, Dürrenmatt, Sófocles o en «La celestina».