Nación griposa por Martín Prieto

La selección de Del Bosque ganó el Mundial, aunque lo que nos dejó peor no fue la resaca de las celebraciones, sino el debate sobre el estado de España. La conclusión: el país está enfermo, señorías

El Debate sobre el Estado de la Nación es un arabesco lateral de nuestras costumbres políticas copiado enfáticamente de la rendición anual de cuentas del Presidente de EE UU. Nos bastaba con el seguimiento de todos los miércoles al Gobierno, lo que tampoco ha dado mucho de sí. El debate sirve para que las señoras de los padres de la patria acudan a la tribuna de invitados a ver aplaudir o patear a sus próceres. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero parecía griposo y el ánimo le colgaba de las ojeras. Prometió más ajustes e intentó convencernos de que habíamos empezado a crecer tímidamente, haciendo caso omiso del tendal de parados y a que la Reserva Federal dictamina el deshecho de la economía estadounidense. Las rajaduras del Estatuto de Cataluña prometió que las taponará con leyes orgánicas que adelgacen su inconstitucionalidad. Un trabajo de ebanistería para que se sostenga el mueble y José Montilla.Mariano Rajoy fue más claro: pidió al Presidente que se marchara, lo tachó de incompetente y pidió elecciones anticipadas. Rodríguez Zapatero le instó a presentar una moción de censura. Empate técnico y nada entre dos platos porque la moción se pierde dada la composición de la Cámara y las elecciones adelantadas son prerrogativa presidencial. Rajoy intenta que no vuelvan a meter al PP en el Pacto de Tinell o en el círculo sanitario que propiciaba el actor argentino Federico Luppi, que haciéndosele los dedos huéspedes, confundía a Don Mariano con el Teniente General Videla.Clarificador el «maricón» escupido a Mariano Rajoy por un socialista catalán. Lo que se dice «cortesía parlamentaria». Luego se corrigió diciendo que había gritado: «Cabezón». Tiene el tufillo de los chistes del genial Eugenio, como aquel del caballero que alaba el culo de una señora al paso y explicaba a su hijo que ha dicho búho. El debate nos ha dejado como si quien hubiera ganado en el última final de la Copa del Mundo fuera Holanda: afeitados y sin visita.LOS CUBANOSLa guerra entre hutus y tutsies en los Grandes Lagos africanos dejó más de 70.000 muertos y todas las atrocidades cometidas empalidecieron al genocidio de Sebrenica. Uno de los gestores de la matanza fue Paul Kagame, presidente actual de Ruanda, que vino a Madrid de la mano de Ban Ki-Moon, secretario General de las Naciones Unidas, a una esotérica cumbre sobre los objetivos del desarrollo del milenio, otra de las misteriosas iniciativas que patrocina Zapatero. Está procesado en Francia y España pero le alcanza la inmunidad de la presidencia de un país donde acaba de aparecer decapitado un líder de la oposición. Hubiera querido guardar la fotografía estrechando la mano de Kagame, pero Zapatero ha reaccionado a tiempo y ha trasladado la desagradable escena al Ritz, donde irá a darle la mano Moratinos. Menos mal. Por el contrario los exiliados cubanos liberados de las mazmorras y las torturas son acogidos ellos y sus familiares como si hubieran llegado en patera desde la Isla. Alojados de precario les han dado una paga de 490 euros. El gobierno les regala a los Hermanos Castro –o lo han pactado– no darles el asilo político que les corresponde. La Madre Patria siempre ha sido «la madrasta» y , ya se sabe, Cuba es una democracia singular. Estos cubanos vienen a hacer turismo, como Kagame.