Indulto sin libertad

«Todo el mundo me da la enhorabuena. Es como si me hubieran operado a vida o muerte y hubiera vivido. Sólo que me he quedado atado al quirófano»

Encarnación Montes, una de las hermanas de Miguel, frente a la Audiencia de Granada tras conocer el indulto
Encarnación Montes, una de las hermanas de Miguel, frente a la Audiencia de Granada tras conocer el indulto

Madrid- Un nervioso Miguel Montes Neiro respondía así a su hermana Encarnación por teléfono desde la cárcel, nada más enterarse de que el último Consejo de Ministros del Gobierno del PSOE le había indultado. El tan reclamado indulto llegó de forma «parcial». De sus múltiples condenas, por las que ya ha pagado 36 años de prisión –ninguna por delitos de sangre– el Ejecutivo le perdonó un delito y una falta, con lo que su puesta en libertad depende de la liquidación de condenas que hagan ahora los tribunales.

En principio, esta fórmula permitirá que Montes, de 61 años y enfermo de hepatitis C, salga de la prisión de Albolote, en Granada. Lo que no está claro es cuándo. Puede ser el lunes, el martes... todo un jarro de agua fría para una familia que esperaba ayer a las puertas de la Audiencia de Granada y que aguarda ansiosa a pasar las primeras Navidades con Miguel libre. «Hubiera podido ser hoy [por ayer] si hubieran querido», aseguraba Félix Ángel Martín, el abogado de Montes. Desde la Audiencia de Granada, en cambio, ni siquiera daban garantías ayer de que saliera en libertad antes de Nochebuena, aunque todo apunta a que así será.
«Y ahora, ¿qué?»

Mientras continúa la espera, la extensa familia de Montes (cuatro hermanas, un hermano, tres hijas, dos nietos...) se prepara para recibir a un hombre que ha pasado la mayor parte de su vida en la cárcel o fugado. Protagonizó seis fugas, en las que se casó dos veces, se divorció, tuvo a sus hijas... y también reincidió con pequeños robos. Pero nunca, o casi nunca, ha vivido en libertad, algo a lo que deberá acostumbrarse. «Cuando salga, no vengáis a buscarme con el coche a la puerta. Quiero andar dos o tres kilómetros seguidos», dijo ayer a su hermana. Es probable que a Montes le cueste tanto adaptarse a la vida fuera de Albolote como a los suyos «creerse» que por fin es libre. Mari Carmen, otra de las hermanas Montes, pasó ayer de la euforia a la tristeza. Por la mañana estaba «apretando una maleta para irnos corriendo a Granada», junto a una de las hijas de su hermano, de 16 años. No había llegado a mitad de camino cuando le avisaron de que no saldría hasta la semana que viene. «Nos dimos la vuelta, en silencio. Ahora la niña no para de preguntar ‘‘¿Y entonces ahora, qué?'' Estamos contentos, pero enrabietados», lamentaba Mari Carmen. «Va a salir, que es lo importante, pero hemos pasado tanto que no podemos evitar pensar que quizá esto sea una trampa», aseguraba. Y lanzaba una petición al Ejecutivo de Rajoy, que se formará la semana que viene: «Esperamos que el nuevo Gobierno, que ha estado muy sensibilizado con nuestra causa, sea más sensato y ejecute el indulto».

¿Qué hará Miguel con su nueva vida? No está claro, pero ya tiene un par de ideas. La primera, dedicarse a la artesanía –«es ceramista», cuenta Mari Carmen–, «y siempre ha dicho que hará piezas que no ha podido hacer en la cárcel, con las que quiere protestar». Porque su segunda idea es defender a los 350 reclusos que están en situaciones similares a la suya.

 

Más de 36 años en la cárcel
De la mili a prisión
En 1976, cuando prestaba servicio militar en Ceuta, fue acusado de haber robado un subfusil que, finalmente, se descubrió que no tenía. Miguel golpeó al suboficial y acabó en prisión acusado de deserción. En 1966, cuando tenía 16 años, ya había estado en la cárcel por robo.

Fuga por las cloacas
Montes logró fugarse de una prisión militar de alta seguridad de Ceuta a través de las cloacas en 1979, en la que fue la primera de sus seis fugas. La última, en 2009, ocurrió durante un permiso para acudir al velatorio de su madre, cuando se escapó saltando por la ventana del baño.

Escapadas familiares
En cada una de las fugas, Montes ha aprovechado para estar con su familia, como cuando acudió a la comunión de su sobrina o cuando se escapó del Hospital Civil de Málaga en 1981, desde donde cogió un taxi para ir a su casa.

Acusación dudosa
En 1981, dos personas que habían atracado una joyería –uno de ellos había sido compañero de Montes en prisión– le implicaron por «la presión policial», según dijeron después. En otra de sus condenas, también por atraco a otra joyería, una de las víctimas reconoció que Montes «desistió del robo».

6 fugas
En su historial, delictivo figuran las seis veces que se ha fugado de prisiones donde ha cumplido condena. «Volvería a escaparme si pudiera», llegó a decir Montes.

Padre de tres hijas
Montes ha aprovechado sus fugas para asistir a celebraciones familiares (en la imagen, junto a su sobrina). En una de ellas se casó y adoptó a la hija de su mujer, y en otra, ya divorciado, se enamoró de la mujer con la que tuvo otras dos hijas.