Pamplona cuenta atrás para los sanfermines

Pamplona vive hoy expectante las horas previas al estallido del chupinazo, que desde mañana a mediodía cambiará la fisonomía y la vida de la ciudad para convertirla durante 204 horas en el referente mundial de la fiesta, en la que la alcaldesa ha pedido que se conjugue "alegría, tradición y civismo".

Así se recoge en el bando emitido para estos sanfermines, en el que se regulan los horarios de establecimientos y las normas que regulan las diferentes actividades extraordinarias que se suceden en las fiestas, en las que la alcaldía confía "en el sentido cívico"de pamploneses y visitantes y en su "colaboración"para su "buen desarrollo".

Fuera de imprevistos, todo está ya preparado desde hace días para la transformación de la ciudad, que este fin de semana ha comenzado a recibir a numerosos visitantes que, previsores, se pertrechan hoy en los comercios de la imprescindible indumentaria blanca y roja que a partir de mañana hará anónimos a todos los participantes y los igualará en la fiesta sin mayor referencia a su procedencia.

Así lo ha señalado a Efe la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, quien ha confirmado que "la ciudad ya está preparada"para el inicio de unas fiestas "universales"en las que "no hay diferencias ni entre los de casa ni con las personas que nos visitan desde los lugares más alejados del mundo".

"Los pañuelos están ya preparados para anudarse en el cuello de todos los pamploneses y visitantes"y es palpable "la sensación, la percepción, las ganas de disfrutar de la fiesta de todos los pamploneses y de compartir con todos esa alegría que se lleva dentro", ha dicho.

Para dar cauce a esos sentimientos, el Ayuntamiento ha organizado en el programa oficial un total de 533 actos musicales, taurinos, culturales e institucionales con un presupuesto de 2,8 millones de euros, el mismo que el año pasado, en el que ya se rebajó esta partida en un 20% debido a la crisis económica.

Sin embargo, si en algo destacan los sanfermines es en la espontaneidad de la fiesta, por lo que la diversión se aparta muchas veces de los programas establecidos y surge en cualquier rincón de una ciudad que no descansa en los 9 días de las fiestas, a las que acuden un número incalculable de personas que en ocasiones se ha llegado a cifrar en un millón, aunque de forma escalonada a lo largo de su duración.

Esta concentración precisa de la preparación de un minucioso dispositivo de seguridad y de emergencias, con un operativo policial que llega a sumar los 3.000 efectivos de Policía Nacional, Guardia Civil, Policía foral y Municipal de Pamplona, y un plan sanitario que reordena los lugares de atención de urgencias para despejar los hospitales y reservarlos para los casos más graves.

El acto que más atención sanitaria concentra es el encierro, un punto de tensión que atienden cientos de profesionales y voluntarios por su peligrosidad y riesgo, aspectos éstos que precisamente le dotan de un interés mediático que hace que las imágenes las sigan en directo desde cualquier punto del planeta.

Los festejos taurinos arrancan hoy con la novillada protagonizada por Cristian Escribano, Juan del Álamo y Diego Silveti, con reses del Marqués de Domecq.

Este año parece que las condiciones meteorológicas acompañarán la celebración, ya que las altas temperaturas que se prevén para esta semana favorecerán que la fiesta se viva en la calle, como es tradición en los sanfermines, y que el cohete que anuncia la apertura de las fiestas rompa en un cielo soleado.

El protagonista de prender su mecha será este año el presidente de la comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona, Mari Ganuza, un honor que debe a la conmemoración del 150 aniversario de este grupo