Europa

Aborto: «Es un atentado contra la vida»

La familia y, en especial, la natalidad se han convertido en uno de los retos de las nuevas generaciones que ven cómo la lucha por estos valores se ve apocada por las diferentes legislaciones que se están imponiendo en toda Europa. Y España no es menos. En Chile, como explican Juan y Felipe –dos jóvenes de16 años que han venido al encuentro de Benedicto XVI– «la mayoría se opone al aborto

Mauro y Ana son voluntarios italianos de la JMJ: «Hay que luchar por la vida»
Mauro y Ana son voluntarios italianos de la JMJ: «Hay que luchar por la vida»

Además, el Gobierno apoya esta apuesta por la vida y no permite que se produzcan interrupciones ilegales», comentan. «Es un atentado contra la vida, ¿no se dan cuenta de que están matando a un ser vivo?», se cuestiona Felipe. A pocos metros de ellos, sentados en una de las sombras que ofrece el parque del Retiro, comparten almuerzo un grupo de «scouts» francesas –«de Lyon», especifica Claire– con tres polacos – «venimos de Varsovia», añade Alec. Ellos también son críticos con la interrupción del embarazo: «Todos estamos en contra, aunque en Francia no se habla mucho, es un tema un poco tabú», explica Alex. En el país galo, como explica el Padre Gael –responsable del grupo francés–, «cada año nos manifestamos en favor de la vida. Es una marcha que también hacéis en España.

Blaise, uno de los tres polacos, es rotundo: «Creo en Dios y sigo la Doctrina Social de la Iglesia. Por eso, creo que cualquier atentado contra la vida humana es innecesario». Patrick, su compañero de fatigas, relata su opinión a través de su experiencia personal: «Trabajé en Amnistía Internacional. En una sección que ayudaba a mujeres que habían sido violadas. Al contrario de lo que esperaba, no las alentaban a seguir con su embarazo y por eso decidí dejarlo. No entiendo cómo no las ayudaban a ver lo bonito de la natalidad», comenta.

El Padre Gael da datos: «En Francia se producen más de 200.000 abortos y su regularización no los ha rebajado. Los médicos no intentan dar soluciones a sus pacientes. Cuando ven un pequeño problema, en seguida optan por el aborto».

Fuera del recinto ajardinado, una pareja de voluntarios italianos (Mauro y Ana) también ofrecen su punto de vista: «Somos de Lombardía y allí a los jóvenes les cuesta manifestarse. Pero cuando se habla de aborto, todos salen a la calle para evitar que ascienda el número de casos».