Eurocopa

La imagen de Ucrania dañada antes del comienzo del torneo

Nunca nadie habría imaginado que pasaría esto. Cuando Ucrania fue designada en 2009 para ser co-anfitriona de la mayor fiesta del fútbol en Europa, sus dirigentes consideraron la recompensa como un hito más en el camino por unirse a la corriente de la región.

Una exultante Yulia Tymoshenko, por entonces primera ministra, decía a sus compatriotas que su Gobierno había raspado "cada kopeck"para hacer posible el sueño. Su tono de júbilo predecía que la ex república soviética mostraría un rostro confiado y sonriente al mundo durante el mes que durará la Eurocopa de 2012 que alojaría junto con Polonia. Pero eso era en diciembre de 2009.

Ahora, con los primeros partidos en Ucrania previstos para el 9 de junio, Tymoshenko languidece en prisión en huelga de hambre y con magulladuras provocadas, según afirma, por los golpes de los guardias de la prisión. Ha cambiado sus características trenzas campesinas por una lánguida melena que le cae sobre los hombros.

Los líderes occidentales, cuyas selecciones competirán en la Eurocopa, han reaccionado con horror. Liderados por Alemania, funcionarios de varios países de la Unión Europea cancelaron sus visitas programadas a Ucrania en protesta por el trato dispensado bajo la presidencia de Víktor Yanukovich.

En plenas conversaciones de un posible boicot por parte de los políticos europeos a la ceremonia de apertura del torneo el 8 de junio, Ucrania ha acusado a los poderes de Europa de resucitar las tácticas de la Guerra Fría.

Además, las misteriosas bombas que explotaron la semana pasada en la ciudad de Dnipropetrovsk e hirieron a 30 personas han aumentado la preocupación por la seguridad. El Gobierno dice que detrás hay fuerzas que intentan desequilibrar la nación. Se han publicado retratos robots de los sospechosos, pero aún no ha habido detenciones.

La oposición insinuó que las bombas podrían ser obra de las autoridades y las fuerzas de la ley con el objetivo de desviar la atención del asunto Tymoshenko. El juicio y sentencia de siete años de prisión para Tymoshenko por supuesto abuso de poder ya le ha costado a Ucrania un importante acuerdo político con la Unión Europea. Su firma se ha pospuesto a una fecha sin definir.

Incluso enfrentó a Yanukovich con el mayor vecino de su país y ex amo soviético, Rusia. El presidente Dmitry Medvedev dijo la semana pasada: "La persecución de opositores políticos (en Ucrania) es absolutamente inaceptable".

Algunos creen que Yanukovich, que también está bajo la presión de Estados Unidos por el asunto, liberará a Tymoshenko, o al menos dejará que vaya a Alemania para recibir tratamiento médico. Pero él ha rechazado entrar en el asunto desde que sentenció a Tymoshenko en octubre, pese a la intensa presión de la UE.

Con los políticos de la UE aparentemente preparados para emprender sólo acciones graduales de cara a la Eurocopa, sin concertar ninguna sanción, parece probable que Yanukovich buscará capear el malestar de los europeos y restar importancia a la publicidad negativa durante el torneo.

"Puede que en el último momento, la UE cambie el curso de las cosas en Ucrania", dijo Olga Shumylo-Tapiol, experta de Carnegie Europe de visita. "Están a punto de llegar a un punto muerto. No veo un brillante futuro para las relaciones entre Ucrania y la Unión Europea", afirmó.