Comunidad de Madrid

Víctor Ullate: «El interés por la danza aquí está aún empezando»

Junto a Eduardo Lao, estrena un montaje que recorre diversos estilos

Víctor Ullate: «El interés por la danza aquí está aún empezando»
Víctor Ullate: «El interés por la danza aquí está aún empezando»larazon

En algún momento de su vida, todo bailarín se enfrenta a una audición; en algún momento, todos ensayan frente al director y, con suerte y talento, algunos llegan a convertirse en solistas, devoran el escenario y saborean el aplauso. De eso trata «El arte de la danza», un recorrido vital, un viaje que homenajea a su propia profesión y que visita diversos estilos. El nuevo estreno del Víctor Ullate Ballet de la Comunidad de Madrid, que puede verse en los Teatros del Canal hasta el día 19, lleva las firmas al alimón del coreógrafo y de su mano derecha, Eduardo Lao. La historia es también un poco la suya: «Siempre cada ballet es parte de uno mismo, de su visión de la danza y su forma de abordarla, de querer que el público entre dentro de este mundo», reconoce Ullate. Y asegura que a Lao y a él los mueven los mismos intereses y alicientes: «Me siento muy orgulloso de tener una persona a mi lado que dirige la compañía y que es un gran amigo, compañero y alumno».

Matinées para niños
Aunque prefiere no demarcar qué coreografías son suyas y cuáles de Lao: «La visión ha sido muy conjunta. Ambos queremos que en nuestro país haya ese entusiasmo por la danza que existe en otros y que aquí está empezando a surgir». Pero, ¿aún estamos en ese punto? «Dejaremos de estarlo en el momento que en los colegios, en la educación, la danza esté impuesta igual que las matemáticas». Y lamenta el director del ballet –como ejemplo cita una charla que mantuvo con unos jugadores de béisbol– que haya personas que nunca han ido a ver danza: «Me entristece muchísimo que la gente sea tan cerrada para algunas cosas». Su ballet comienza ahora a ofrecer matinées de 45 minutos: «Los chavales son el futuro de este país, y por ahí quiero empezar», explica.

Ullate no olvida que, en una pieza como ésta, los bailarines son, si cabe, más importantes que nunca: «Sin ellos no habríamos podido hacer nada, ya que cada coreografía está basada en un bailarín. Por ejemplo, sin Leyre [Castresana], yo no hubiese podido hacer "Gilda"», cuenta sobre un paso en el que suenan el célebre «Put the blame on mame» y «Amado mío», «una imagen de Rita Hayworth que yo tenía grabada en mi mente desde la infancia». Aunque la partitura de esta nueva creación es variada y viaja de Chopin, Donizetti y Wagner a Massive Attack, Caetano Veloso y Bebe. En paralelo, el creador zaragozano salta del baile neoclásico al contemporáneo. Incluso a la danza española con bata de cola: «Esa nota de color, con una música muy estruendosa de In Slaughter Natives, hace alusión a algo que para mí es importante, algo que llevo siempre en mi corazón y que es España». No falta un punto de humor, con un guiño a las divas del XIX que se peleaban por los papeles protagonistas. «Hay un pique muy divertido. Tanto Eduardo como yo nos lo hemos pasado muy bien haciendo este espectáculo; lo hemos disfrutado, porque la vida y los tiempos que corren ya son duros, y hay que lograr que el público se olvide de las penas».

Los choques de las divas son sólo ficticios, asegura: «La nuestra es una compañía de pequeño formato. El ambiente es maravilloso, se ayudan unos a otros: son muchas las horas que tienen que estar juntos y es necesario que fluya la buena energía. Ése es mi lema: todo se puede hacer, con esfuerzo, pero con buenas vibraciones, con ganas e ilusión... Y eso te lo da el director».

Ullate, que ha visto su presupuesto recortado en 500.000 euros entre 2011 y 2012, afronta como puede la crisis general: «No me digas cómo lo voy a hacer, no lo sé. El caso es seguir adelante, trabajar mucho. Yo estoy dispuesto a trabajar las horas que haga falta». Y lo dice siendo consciente de que ha ganado con su residencia en los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid: «Tener una sede, un sitio de trabajo, estar ya en el centro de Madrid, es importante: los bailarines antes, para ir a Alcobendas o a Alcorcón, debían coger el metro o autobuses y levantarse dos horas antes. Eso es muy duro. Tener esto es de agradecer. Gracias a la Comunidad seguimos estando aquí», matiza.

 

Ni rastro de anorexia
El caso de Sergei Polunin, el bailarín que ha abandonado el Royal Ballet por la presión, se ha unido al escándalo de la bailarina Mariafrancesca Garritano, expulsada de la Scala por acusar al coliseo de fomentar la anorexia. Ullate comprende al primero –«esta profesión es vocacional. Yo tuve una bailarina que lo dejó en su mejor momento porque se dio cuenta de que su vida no era ésa»– pero no admite la versión de la italiana: «Nadie obliga a nadie a hacer régimen, y menos en esta época». Además, recuerda, «el bailarín profesional ya sabe que tiene que estar en línea. Una bailarina ha de tener sus formas de mujer y un chico sus músculos. La anorexia es una enfermedad, no algo bonito».