Barcelona

Una exposición evoca el espíritu colaborativo de Andy Warhol y la Factory

Fotografías, materiales impresos y películas de autores como Andy Warhol, Cecil Beaton, Jonas Mekas, Billy Name o Stephen Shore evocan la historia colaborativa de la Factory como fenómeno social en una exposición que se exhibe desde hoy en La Virreina Centro de la Imagen, en Barcelona.

La sensibilidad pop comercial, el rechazo de la gran autoría moderna, la voluntad de explorar y combinar una gran variedad de medios diversos en la práctica artística y cultural, y la fascinación que sentía Warhol por las series y los múltiples han contribuido de manera decisiva al desarrollo de la estética posmoderna y contemporánea.

La exposición, que se exhibirá hasta el 25 de noviembre, pone sin embargo el acento en la conducta vital de colaboración del artista, que tomó concreción en la conocida Factory.

La comisaria de la muestra, Catherine Zuromskis, ha dicho hoy en la presentación que aunque "Warhol es uno de los artistas más conocidos del siglo XX, al mismo tiempo es de los más malentendidos, ya que se le considera frío, asexual y distante".

Esta exposición pretende dar un punto de vista diferente, mostrar "un Warhol más humano, afectivo, más implicado con la gente que le rodea y la Factory, que se presenta casi como una comuna, como un espacio más colaborador".

La exposición examina el papel decisivo de la fotografía en la documentación y en el desarrollo de la extravagante cultura bohemia de la Factory.

En el recorrido expositivo se reúne trabajo fotográfico de diversos autores ligados a la Factory, entre ellos fotoperiodistas, fotógrafos de moda, fotógrafos artistas, aficionados y "voyeurs"de paso, que reflejan una amplia variedad de técnicas y géneros.

Entre las fotografías seleccionadas tienen un papel central las realizadas por el propio Warhol, unas imágenes poco conocidas, a las que se ha podido acceder recientemente gracias al programa del legado de la Andy Warhol Foundation.

No faltan guiños metalingüísticos como algunas fotografías en las que se puede ver a fotógrafos trabajando en la Factory.

En el recorrido se pueden ver obras de Billy Name, el fotógrafo oficial de la Factory entre 1963 y 1969; del iconoclasta Cecil Beaton, de la amiga de Warhol Brigid Berlin, de Nat Finkelstein, Jonas Mekas, Stephen Shore y de su compañero de viaje y amigo Christopher Makos.

El resultado es, en palabras de la comisaria, "un fresco que ofrece diferentes puntos de vista de la Factory durante veinte años, y eso incluye desde fotografías, que son obras maestras del arte, hasta fotos instantáneas de fotomatón".

La Factory era en los años sesenta el estudio de Warhol y el espacio de montaje de todas las líneas de arte, libros, serigrafías, "performances", pinturas, y también la metáfora de la contracultura, es decir un lugar de fiesta constante.

En los setenta, coincidiendo con el cambio de ubicación, dejó de lado esa pátina contracultural para adoptar una "imagen y espíritu más corporativo", ha dicho Zuromskis.

Es entonces cuando la Factory se convierte en "una comunidad dinámica, que se basa en la producción y en la comunicación".

En las fotos tomadas en la Factory y en sus alrededores esa dinámica comunitaria se hace más evidente y a ello contribuyó el propio Warhol como fotógrafo.

"Fue especialmente prolífico en los años setenta y ochenta y se calcula que en los últimos diez años de su vida gastaba un carrete en blanco y negro diario, unas 13.000 imágenes anuales entre 1976 y 1987", ha recordado la comisaria.

Con la idea de romper los clichés que rodean a Warhol, Zuromskis ha comentado que "a pesar de la imagen que transmitía, en gran parte por la gente que le rodeaba, el artista vivía con su madre, le encantaba comer sopa e iba a misa, lo que da una idea de un Warhol 'buen muchacho' muy alejado del que todos conocen"