Cuadri se hace con Madrid

El ganadero onubense lidió un interesante encierro y el público de Las Ventas se puso de su parte. 

Cuadri se hace con Madrid
Cuadri se hace con Madrid

Rafael González, matador de toros y ahora banderillero, tenía el recuerdo fresco y latente de la sangre derramada por su jefe de filas y amigo hace un par de días en esta plaza. Él vio de cerca cómo Julio Aparicio sufría una cornada tremenda, brutal, escalofriante, para robarte la afición en un segundo. 48 horas después volvía a Madrid, esta vez con David Mora, y regresó con el alma torera en plenitud para asomarse al balcón en dos ocasiones con un corridón de Cuadri. Las dos veces dejó llegar al toro y clavó con torería. Se desmonteró, normal, Madrid sabe rendirse a las buenas ocasiones. Junto a Víctor Manuel Martínez y Raúl Cervantes formó una cuadrilla de lujo. Cómo rompió al tercero de la tarde en la brega Cervantes, lo estaba enseñando, mostrando, haciendo el toro a bien... hasta se le jaleó un lance presto, largo y templado. Que en la brega habita también el reconocimiento, y reside ahí la siembra del triunfo. Se lo habían hecho perfecto a este tercer toro, y correspondió el animal. Era astado para apostar, para echar la moneda al aire y cuajarlo, con mayúsculas, porque en cada viaje había un examen que solventar, una arrancada que gobernar, por mucho que el toro quisiera a veces meterse por dentro. David Mora con ese toro había mostrado una disposición no vista hasta entonces. En el estribo le recibió con el capote y hubo emoción. Comunión entre las partes. Nos pareció que estábamos ante algo grande. Así fue al principio, tal vez en las primeras tandas de derechazos, en las que iba el toro con entusiasmo, con todo. La lucidez se fue esfumando poco a poco, con la levedad de quien apenas se percata, pero con un sabor raro. La cruz de la faena llegó en el tercio, era toro para debatirlo en los medios y plantear ahí, en tierra de nadie, el pulso de calidades. Entraba en juego la técnica, la inteligencia, el mando... Del milagro de tener el toreo hecho en Madrid nos fuimos a la desazón y a un colofón feo. Esa estocada baja arremetía contra el espíritu de las cosas bien hechas y lo invadía todo de negritud. El triunfo perdido. No le dio esas opciones el sexto, al que se le apagó la llama y sólo quedó la voluntad del diestro. El triunfador de la tarde estaba claro. Celestino Cuadri echó en Madrid un corridón de toros. Grande, con caja, cómo no, oscuridad en los tenebrosos pitones y una faena con posibilidades. La dura salió suavona por momentos y hasta el cuarto, que se declaró manso nada más saltar al ruedo, tuvo buen aire en el último tercio. Son de las corridas que lanzan a los toreros o salen heridos en el orgullo. La de ayer le pesará a más de uno. Pasado el cuarto y visto el percal, el público tomó partido. Se aliaron con Celestino Cuadri. López Chaves abría plaza y lo hizo con un primero de más de seiscientos kilos, justo de bríos, pero que abandonaba el envite sin problemas. Se esmeró Chaves en un toreo periférico, que no acabó de calar. Más de lo mismo con el cuarto, el manso de nota, que también valió. Tuvo en la muleta el toro una faena por hacer, porque acudía por abajo y se le intuía que quería alargar el viaje, que el encuentro fuera a más. A menos le quedó a Chaves su toreo. Exigía dominio el segundo de la tarde, que fue irregular en sus arrancadas. Y a Salvador Cortés se le atascó la voluntad y se le ensució la faena. El quinto era un señor toro de estampa. No le llegó a coger la medida a la res, con la que se desmonteró su hermano Luis Mariscal al parear, y a pesar de que el toro se desinfló un poco al final, el público ya estaba posicionado. La tarde era de Cuadri, estaba claro, y se lo había ganado. Que una corrida así se vaya con las orejas puestas, a lo menos, preocupa. ¿Nos lo preguntaremos todos mañana?-Las Ventas. 18ª de la Feria de San Isidro. Se lidiaron toros de la ganadería de Celestino Cuadri, bien presentados y todos con faena, el mejor el 3º. Lleno en los tendidos.-López Chaves, de verde oliva y oro, pinchazo, estocada, aviso, dos descabellos (saludos); metisaca infame, bajonazo (silencio).-Salvador Cortés, de azul marino y oro, pinchazo, estocada, dos descabellos (silencio); estocada, dos descabellos (pitos).-David Mora, de tabaco y oro, estocada baja (palmas); siete pinchazos, aviso, descabello (silencio).