Gracias por venir por El canapero

El padre Ángel es el único capaz de reunir a universos de «vips» aparentemente irreconciliables

Gracias por venir; por El canapero

El Canapero ve a Lina Morgan bajo unos focos y levantando sus brazos y no lo puede evitar, escucha voces en la cabeza: «Agradecida y emocionada...». ¡Que vuelva! Aunque sea con una única función solidaria de «El último tranvía» para Mensajeros de la Paz. Seguro que diría que sí, a sabiendas de que todo lo recaudado caería en las mejores manos, las del padre Ángel. Cincuenta años de historia resumidos en una maratoniana jornada en la que se dieron cita todos. De izquierdas y de derechas, con caché y sin él... Porque cuando este sacerdote convoca, lo mismo acuden Ana Belén y Víctor Manuel, que Begoña Trapote, Pedro Núñez Morgades, Álvarez del Manzano, Ana Gamazo, el cardenal Carlos Andrés Rodríguez Maradiaga –siempre papable, siempre cercano– o se dejan caer Blanca y Borja Thyssen, que siguen sin aclararse si lo que viene es niño o niña con el parto a la vuelta de la esquina. En total, más de 1.200 personas en el Palacio de Congresos de Madrid, a las que hay que añadir las 200 que se quedaron en lista de espera de una cena solidaria que buscaba mirar al pasado y coger carrerilla para los retos que le esperan a la asociación. Pues eso, como cantaba Lina. Gracias por venir.