Los coros y danzas de Rubalcaba

La Razón
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Ya lo decía la bruja Avería, educadora de tiernos infantes, el mal es lo mismo que el capital. El movimiento de los indignantes apenas ha necesitado un mes para organizar una marcha en la que se indicaba que ir contra la crisis era ir contra el capital, en que se exigía una huelga general y en que se anunciaba que se iba a acabar la paz social. Sí, ya sé que entre los que marchaban también había chicos de parroquias y creyentes en un proceso de despertar cósmico que va a comenzar en Madrid e incluso presuntos contactados con los extraterrestres. Todo eso es verdad, pero lo obvio es que el colectivo está situado a la extrema izquierda, que vocea unos disparates capaces de crear sonrojo en cualquiera que tenga unas mínimas nociones de economía y que, de seguir sus recetas, nos hundiríamos en la miseria más negra por generaciones. Da igual. Rubalcaba ya ha encontrado los coros y danzas que necesitaba para intentar darle el futuro tantarantán a esos chicos del PP que abandonaron la batalla ideológica hace años y que están convencidos de que una buena gestión económica es como la purga de Benito. Se olvidan de que si un 11-M, millones de ciudadanos se revolvieron y unas horas después votaron a ZP se debió en no escasa medida a que los coros y danzas de Rubalcaba en aquel entonces llevaban caldeando el ambiente dos años con el «Nunca mais» y el «No a la guerra». Con semejante agit-prop socialista, el 11-M no sólo volaron los vagones sino también el sentido común de millones de ciudadanos y aún estamos pagando las consecuencias. Quizá mi malicia natural me lleva a equivocarme, pero me temo que el plan del PSOE para los próximos años es el siguiente: 1. ZP se aferra al sillón a ver si pasa a la Historia como el presidente que sacó a Franco de su tumba y, de paso, abre la puerta a la eutanasia, pero no realiza una sola de las reformas que desde el FMI a Bruselas nos exigen todos. 2. Rajoy llega a La Moncloa y se encuentra España convertida en un erial, a lo que se añade que tiene que abordar él, más solo que Gary Cooper, todas las reformas que no se han hecho, como mínimo, desde 2007. 3. El PSOE utiliza su aparato mediático para atizar hasta en el cielo de la boca al gobierno del PP y 4. Los indignantes se lanzan a la calle con Rubalcaba en la pancarta de cabeza flanqueado por UGT y CCOO para luchar con una derecha enemiga de las «conquistas sociales». Por supuesto, Rubalcaba, hijo de un falangista entusiasta, oculta que las denominadas «conquistas sociales» no son sino rémoras del sindicalismo de camisa azul del régimen anterior que, entre otras consecuencias, tiene la de que la tasa de desempleo en España sea el doble que en las naciones del entorno. Con los coros y danzas en la calle –coros y danzas que, como en el caso del «No a la guerra», incluirán a la gente más diversa– Rajoy no tendrá más remedio que ir a unas elecciones anticipadas que perderá. Puede que no salga, pero ése es el plan. Y como decía aquel: «Cuando el zopilote canta, el indio muere. No será cierto, pero sucede».