Rajoy recupera a Aznar para el primer gran acto electoral del PP

El ex presidente inaugurará el cónclave nacional estrella de la precampaña

Rajoy y Aznar participaron ayer con otros dirigentes del PP en el homenaje a Loyola de Palacio que tuvo lugar en  el Parlamento Europeo
Rajoy y Aznar participaron ayer con otros dirigentes del PP en el homenaje a Loyola de Palacio que tuvo lugar en el Parlamento Europeo

MADRID- La ya de por sí significativa participación del ex presidente del Gobierno José María Aznar en un acto que el PP celebra en León este viernes y sábado es solo el aperitivo del plato principal que se servirá dentro de poco más de una semana. Lo de León, bajo el pretexto de movilizar al partido en el exterior, se quedará en anécdota porque Mariano Rajoy ha decidido personalmente que Aznar participe en la inauguración de la gran Convención Nacional que celebran en Sevilla los próximos días 21, 22 y 23 de enero, según confirmaron a LA RAZÓN fuentes de la dirección popular. Y lo ha hecho pese al criterio en contra de otros miembros de la cúpula y sin la adhesión entusiasta de las esencias del «marianismo», acuñado en el renovador Congreso de Valencia en el que Rajoy se reinventó a sí mismo tras la derrota electoral de 2008. Para ello se rodeó de un nuevo equipo y escenificó una ruptura con el «pasado».

La Convención Nacional que se avecina es nada más y nada menos que el macroacto político con el que Rajoy quiere lanzar su precampaña. En Génova le dan una relevancia máxima tanto en clave interna como externa. De hecho, toda la maquinaria del partido se ha puesto al servicio de un cónclave con el que la dirección quiere consolidar un cambio de registro en el discurso y en su estrategia de oposición para reforzar el lema de que son la alternativa y de que están en condiciones de administrar el Gobierno de España.

La decisión sobre el regreso de Aznar por la puerta grande a la vida de partido fue tomada tan solo hace unos días y la han «cocido» directamente Rajoy y Aznar. Puede decirse que ha sorprendido por igual en Génova y en FAES.

De entre los elegidos que han estado en la «pomada», unos dicen que es un gesto con el que se quiere simbolizar la unidad del partido en vísperas de un proceso electoral decisivo y ante una gravísima situación política y económica; otros, que es una prueba de la fortaleza de Rajoy, de que se siente más seguro que nunca y que ya no teme que nadie le haga sombra; y también hay quienes lo valoran como un movimiento estratégico dirigido a silenciar y echar arena en la guerra entre «duros» y «blandos» que ha reavivado la crisis asturiana y la decisión del ex ministro Francisco Álvarez Cascos de dejar el partido después de no haber tenido éxito en su intento de hacerse con la candidatura asturiana. Cascos no ha dejado de mentar a Aznar y de presentarse como un símbolo del «aznarismo» marginado por Rajoy y sus renovados «peones».

En cualquier caso, éstas son más bien disquisiciones para consumo interno porque lo relevante es la imagen de todos a una que el PP ofrecerá en una Convención Nacional en la que también tendrán su cuota de protagonismo todos los «barones» y algunos de los principales alcaldes. A diferencia de la Convención de Barcelona, en esta ocasión la voz la tendrá el partido, no independientes, y discurrirá en torno a tres plenarios en los que se debatirá sobre la crisis, la Administración Pública y la política social.

El Congreso de Valencia, de 2008, y por obligación estatutaria, fue la última vez en la que Aznar tuvo un papel de tanta relevancia en la vida de partido. El precedente fue la convención de 2006, en la que Sarkozy y el ex presidente taparon con la fuerza de sus discursos la intervención de Rajoy. En la de Barcelona, de 2009, a Aznar no le dieron ningún papel y él decidió no asistir al evento.


La candidata «Fernández»
- El presidente del PP, Mariano Rajoy, protagonizó ayer la anécdota del día en Bruselas, al mostrarse «muy contento y muy orgulloso» de la candidata popular para el Principado de Asturias, «Isabel Fernández Espinosa», cuando en realidad se llama Pérez Espinosa. Asimismo, con un contundente «yo, en este asunto, ya estoy en el futuro», zanjó las cuestiones acerca de Álvarez- Cascos.
- Por otro lado, y refiriéndose a ETA, subrayó que «no son admisibles ningún tipo de mediadores, ni nacionales ni internacionales, porque no hay nada que mediar». Rechazó así el pilar de la declaración de Bruselas: un alto el fuego permanente y verificable por la comunidad internacional, y que ofreció ETA en su declaración, informa Jorge Valero.