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El clásico toma Valencia

La capacidad organizativa de la ciudad con la visita del Papa, la Copa del América o los tres Grandes Premios de F-1, garantía de éxito para la final

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VALENCIA- Una visita de Benedicto XVI, una Copa del América de Vela y tres Grandes Premios de Fórmula Uno son aval más que suficiente para garantizar el éxito de Valencia como sede de la final de la Copa del Rey. Las fuentes consultadas por LA RAZÓN en las diferentes administraciones han señalado que la ciudad no tiene nada que demostrar en la organización y el control de las grandes concentraciones. Sólo la prudencia les impide afirmar aquello de que «está todo controlado».

Las medidas de seguridad para la final de Copa tienen tomada la ciudad. Se van a establecer protocolos que nunca antes se habían usado. Se va a acordonar Mestalla. Las calles circundantes del estadio estarán cortadas y tomadas por la Policía por primera vez en la historia. Nunca antes se limitó la libertad de movimientos en los alrededores de Mestalla por un partido futbolístico, por más que éste fuera de alto riesgo. En el cinturón de seguridad establecido alrededor del campo no podrá acceder nadie sin entrada. Y ambas aficiones accederán a Mestalla por separado. La afición blanca accederá desde la avenida Blasco Ibáñez y los seguidores del Barcelona lo harán por la parte contraria del estadio, Amadeo de Saboya y la avenida de Aragón.

La organización ha asegurado que hará «todo lo posible» para separar durante todo el día a las dos aficiones, ya que habrá más de 40.000 seguidores de ambos equipos. Para evitar problemas, lasFuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado contarán con más de 2.000 efectivos. Policía Nacional, Local, Geos, Tedax, Caballería, refuerzos desde Madrid y Barcelona... Todo ese despliegue será en la ciudad, pero para llegar a Valencia la Dirección General de Tráfico (DGT) ya ha realizado varios llamamientos. Mañana es la fecha clave en la segunda operación salida de la Semana Santa. Se han calculado 8,7 millones de desplazamientos y desde la DGT ya se ha advertido de que desde Madrid y Barcelona habrá que partir muy temprano para llegar sin problemas al partido. Se calcula que a partir de las tres de la tarde habrá una salida masiva desde las dos grandes ciudades, por lo que se recomienda viajar por la mañana.

Ajeno a la final estará el Nuevo Mestalla. El nuevo templo del valencianismo está pendiente de acabar sus obras para poder albergar eventos de la trascendencia de la final de Copa. El nuevo estadio, en la Pista de Ademuz de Valencia, lleva dos años paralizado y aguarda mejores vientos en lo deportivo y en lo económico. De momento, sólo es el monumento a las aspiraciones de un gran club y el acuse de recibo de una crisis inmobiliaria que ha pasado factura a todos, también al club de Mestalla, que no sabe qué hacer con el solar donde mañana se jugará la final y en el que ya nadie quiere construir pisos. Las cinco estrellas con las que soñaba el Nuevo Mestalla para acoger las finales de las competiciones europeas y de la Copa del Rey tendrán que esperar. El viejo Mestalla seguirá siendo mañana protagonista.


Los cofrades van al fútbol
La Asociación Nacional de Cofradías, Hermandades y Bandas fracasó en su intento de cambiar el día de la final de la Copa del Rey para evitar que coincidiera con unas fechas tan señaladas como la Semana Santa. La tentativa no ha impedido que en alguna localidad, como en la valenciana de la Vall d'Uixó, la junta de cofradías local posponga las procesiones de mañana al Jueves Santo para evitar su coincidencia con la final de la Copa del Rey. El contraste entre el recogimiento de las manifestaciones religiosas y la frenética actividad que puede generar el segundo clásico han llevado a los cofrades de esta localidad castellonense a tomar la citada medida. A nivel nacional, la Asociación de Cofradías contactó con la Casa Real y con la Real Federación Española de Fútbol para mover la fecha de la final copera, pero no hubo negociación posible. En la Vall d'Uixó han ido a lo práctico.