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Víctor Mendes: «Creí que sería más fácil dejar esta profesión»

Víctor Mendes
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Víctor Mendes fue uno de los diestros que más sobresalió entre los ochenta y noventa. Con unas facultades portentosas en el tercio de banderillas, se trasladó desde su Portugal natal a nuestro país, donde compitió con las figuras, especializándose en las denominadas corridas «duras». Ahora, abandona por un día su «descanso» para reaparecer mañana en Bilbao con una corrida de Palha.–¿Qué motivos le han llevado a esta reaparición por un día?–La idea nació de la visita de la directiva del Club Cocherito de Bilbao a la finca de Palha, allí coincidimos. Este año celebra su centenario y se pensó en hacer una corrida extraordinaria. Tengo amistad con el propietario de la ganadería, y en el coso bilbaíno coseché muchos triunfos. –Con los años, ¿no se pierden facultades?–En parte sí, tengo ya 51, pero a la vez adquieres más experiencia, técnica y tienes en la cabeza la seguridad de haber matado 1.300 toros, como es mi caso.–Nunca se ha cortado la coleta, ni ha dejado de torear.–Es cierto, es que nunca pensé que sería tan difícil abandonar esta profesión, es como un veneno. Por eso toreé hace dos años otra corrida para conmemorar mis 25 de alternativa. Cuanto más toreas, más difícil te resulta dejarlo…–¿En qué consiste su vida ahora?–Vivo en el campo, feliz con mi familia y mis tres hijos. Una hija es cardióloga, el segundo, veterinario, pero ninguno se quiere dedicar a torear. Vivieron en sus propias carnes cómo su padre se marchaba de casa y, muchas veces, venía convaleciente de una cornada.