La represión sigue en Trípoli mientras aumenta la presión internacional contra Gadafi

Fuerzas fieles a Gadafi dispararon hoy sobre los manifestantes en Trípoli, mientras aumentaban las protestas internacionales por la represión y las voces para que el líder libio abandone el poder. Los enfrentamientos, en los que se habrían producido al menos dos muertos, se registraron tras el rezo de los viernes en los barrios de Fashlum, Zauia y Dohmani, Bin al Shur y Al Siahia de la capital. Al Yazira también informó de "intensos tiroteos"en el barrio de Yumhuría y en un sector donde se instala un mercado popular.

En la segunda ciudad del país, Bengasi, en manos de los rebeldes, se congregaron decenas de miles de personas para pedir la salida de Gadafi. "Hoy al atardecer se acaba, o se va (Gadafi) o se suicida", afirmó a Efe uno de los participantes en la concentración en el mismo lugar donde el pasado día 17 de febrero unas 50 personas comenzaron la revuelta.

Pero el Gobierno no piensa rendirse ante el avance de los opositores, avisó hoy el hijo del presidente, Saif al Islam Gadafi, en una entrevista en exclusiva con un enviado especial a Trípoli de la cadena turca CNN-Türk.

"Tenemos los planes A, B y C. El plan A es vivir y morir en Libia. El plan B es vivir y morir en Libia... y el plan C es vivir y morir en Libia", aseguró el hijo del coronel que dirige el país árabe con mano de hierro desde 1969. Sin embargo, el líder libio estaría quedándose cada vez más solo de confirmarse la noticia avanzada por Al Yazira de que la base área de Muitiqa, la mayor de Trípoli, se ha unido a la revuelta.

En una cadena de deserciones, el embajador libio ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Ibrahim A.E. Aldredi, decidió hoy proclamarse "representante del pueblo libio", al igual que los embajadores ante Francia y la UNESCO.

Reacciones internacionales
Mientras, Los ministros de Defensa de la Unión Europea acordaron en una reunión informal en Bruselas un nuevo paquete de sanciones contra Libia, entre las que destaca un embargo total armamentístico y la congelación de los bienes del clan Gadafi en territorio comunitario.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo en Ankara que Gadafi "debe irse"y el presidente ruso, Dmitri Medvédev, condenó la matanza de civiles en Libia y llamó a los dirigentes de ese país árabe a que dejen de recurrir a la fuerza contra sus ciudadanos.

Fuera del territorio libio, las miradas se centran también en las reuniones convocadas por la OTAN en Bruselas y por el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York para abordar la crisis en Libia, donde según las Naciones Unidas hay miles de asesinados y "detenciones arbitrarias y torturas".

La OTAN tiene previsto debatir cómo contribuir a las operaciones de evacuación y a la entrega de ayuda humanitaria en Libia.

Hoy, en la apertura en Ginebra de la sesión especial del Consejo de Derechos Humanos, la Alta Comisionada de la ONU, Navi Pillay, afirmó que "las fuerzas libias atacan a manifestantes y transeúntes, bloquean barrios y disparan desde los tejados. También bloquean ambulancias para que los heridos o muertos sean abandonados en las calles". Pillay dijo que las atrocidades del régimen de Gadafi pueden constituir crímenes contra la Humanidad y pidió a "Túnez, Egipto, Italia y Malta"que mantengan sus fronteras abiertas.

Por otra parte, El Programa Mundial de Alimentos (PAM) alertó de que la cadena de distribución en Libia puede paralizarse, dado que el país es un importador neto de comida y el transporte está bloqueado a causa de la revuelta y la represión.