Los occidentales están ya a salvo mientras los árabes quedan a su suerte

Todos los ciudadanos de la UE y EE UU han sido evacuados. Sin embargo, decenas de miles de egipcios y tunecinos están a su suerte. Acnur da cuenta de más de 100.000 personas que han logrado escapar.

 
 

Según la ONU, unos 61.000 inmigrantes cruzaron la frontera egipcia, 40.000 se desplazaron a Túnez y unas mil personas lo hicieron a Níger. Pero sobre todo advierten de que la emergencia será todavía mucho peor. Según Acnur, incluso se tendrá que entrar en Libia, ya que habrá miles de desplazados internos. Ayer, la subsecretaria general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, reconoció que ante la incertidumbre, «el brazo humanitario de la ONU está adoptando medidas para garantizar que estamos preparados para afrontar cualquier eventualidad».

El Gobierno de transición tunecino se ha mostrado solidario con los migrantes que llegan desde Libia, pero ha tenido que pedir ayuda a la comunidad internacional para hacer frente a los miles de nuevos refugiados que se esperan, además de agua, comida y mantas para los que se encuentran en campamentos improvisados. Un egipcio contaba en la frontera a la organización Human Rights Watch que acababa de huir de «armas y disparos, dejando su hogar y pertenencias, para estar ahora en una tienda de campaña helada». Además, no entiende cómo otros Gobiernos han utilizado barcos y aviones para rescatar a sus nacionales, y a ellos ni siquiera han ido sus autoridades a esperarles. A muchos, la Policía libia les quitó sus móviles, cámaras y tarjetas de memoria. Por ello, no han podido avisar a sus familias de que están bien ni de dónde se encuentran.