«Resacón»: una borrachera de 1000 millones

Es la cifra que ha recaudado en dos semanas en los países donde se ha estrenado. Alan y su pandilla de amigos se trasladan a Tailandia, encabezados por el guapo de moda en Hollywood, Bradley Cooper, que lleva un carrerón.

Los cuatro magníficos. El grupo de amigos, al que se añade un macaco con mala uva
Los cuatro magníficos. El grupo de amigos, al que se añade un macaco con mala uva

A Todd Philipps, el creador de la taquillera «Resacón en Las Vegas», no le impresionan los retos: el director ha conseguido desbancar a Jude Apatow de su trono de rey de la comedia. No hay quien le supere, al menos este verano, con permiso de otros importantes y potentes títulos que están a punto de llegar a la cartelera, como «Transformers» (que llega a la cartelera la semana que viene) y «Harry Potter y las reliquias de la muerte» (lo hará el próximo 14 de julio). Las cifras lo dicen todo: «Resacón en Las Vegas 2» ha recaudado ya mil millones de dólares en los países en los que se ha estrenado, con Estados Unidos a la cabeza. Si la primera semana acumuló 498 millones, la segunda se aupó hasta los 500, sin contar los numerosos mercados a los que aún no ha llegado. Philipps vuelve a apostar por un grupo de amigos capaces de cualquier cosa con tal de no dejarse en la estacada unos a otros.

Pies en polvorosa
«Me marcho a Argentina y después a Israel. Quiero estar lo sufientemente lejos cuando se estrene la película. Necesito unas vacaciones y desconectar, aunque no sé si será posible. Todo depende de la taquilla», asegura el director. Y ésta crece cada día. Lo que está claro es que una tercera entrega es más que probable que se materialice: «Vendrá si el público lo desea, pero vamos a cambiar de estructura con respecto a las dos películas anteriores. La próxima no se parecerá en nada», avisa sin desvelar nada más. El director esperaba que la recaudación fuera espectacular, como así ha sido, aunque no quieren adelantar acontecimientos: «Deseamos que al público le guste tanto como la primera», dice. ¿Y dónde será la tercera juerga monumental? Pues quizá nos pillará más a mano, pues suena Amsterdam, y con bastante fuerza como capital del disparate. Lo cierto es que de lo ya recaudado en la taquilla, el director se embolsará un 10 por ciento, mientras que para los actores quedará un nada despreciable 4 por ciento.

Tailandia, y concretamente la ciudad de Bangkok, es el escenario donde transcurre la historia, a la que se añaden elementos de espionaje y en la que el instigador Alan (interpretado por Zach Galifianakis) organiza otra noche de locura para sus compañeros, que encarnan Bradley Cooper, Ed Helms y Justin Bartha, a quienes acompaña un macaco más listo que el hambre y que se las sabe todas. En persona, como le sucede a la gran mayoría de los intérpretes de comedia, Galifianakis habla tranquilo y muy despacio: «Qué suerte he tenido con mi personaje. Alan resulta fácil de interpretar y divertido. Es bastante tonto y no se da cuenta de todo lo que sucede a su alrededor. Admiro a quienes son así», confiesa. Todd Phillips es su fan número uno, de ahí que contara con él para «Due Date» por el que consiguieron una recaudación de casi trescientos millones de dólares.

Phillips lo confiesa con orgullo: ha creado un actor a su medida. «Era cuestión de tiempo que alguien descubriera a Zach. Posee un gran talento, y si no triunfó antes fue porque los directores no le supieron sacar partido. Me siento responsable de su éxito», a lo que el intérprete responde con un cumplido: «Necesito un director que permita la improvisación, cualquiera de los otros actores te diría que no soy muy bueno a la hora de memorizar los diálogos, pero apenas se nota. Además, Todd permitía que inventáramos algunas frases», añade. Para Ed Helms, la aventura de «Resacón en Las Vegas 2» (recordemos que la primera entrega se hizo con un Globo de Oro para la cinta en 2009) arrancó con el simple hecho de poner rumbo a Tailandia. Despegar en Estados Unidos y aterrizar en Asia ya supuso toda una experiencia «porque rodar en Bangkok durante nueve semanas resultó sorprendente porque teníamos delante de nosotros una ciudad que es un asalto a los sentidos.

Yo definiría ‘‘Resacón'' como una película excitante, intensa, aterradora y divertida, todo al mismo tiempo», señala Helms. De la misma opinión es Bradley Cooper: «De mi experiencia puedo decir que los tailandeses son bastante agradables. La cultura budista es placentera. De noche, la metrópoli se transforma. En ese sentido sucede igual que en Las Vegas». A pesar de contar con el favor del público, la crítica no se ha mostrado tan entusiasmada como con la primera. Incluso se habla de un «remake» y no de una segunda parte. Phillips sonríe, se encoge de hombros y no le da mayor importancia antes de poner rumbo al otro extremo del globo. Las cifras son las que deciden, y juegan a su favor.

El galánCoincide con el gran e inmortal Gary en apellido y porte. Sus padres se esmeraron en su educación y cuando parecía que su carrera apuntaba hacia el mundo del boxeo se le cruzó la televisión. Tenía 24 años y un físico esculpido (en «El equipo A»). Ya ha cumplido los 36 y confiesa que no desea encasillarse y que puede elegir los papeles que desea interpretar, además de madurar su debut en la dirección. Trabajo no le falta: está rodando «The Words» con Zoe Saldana, Jeremy Irons y Dennis Quaid, y tiene varios proyectos con Doug Liman («Luna») y Derek Cianfrance («The Place Beyond The Pines», en cuyo reparto están Ryan Gosling y Eva Mendes).

El mismo dolor de cabeza
«Resacón en las vegas 2 ¡Ahora en tailandia!»
Director: Todd Phillips. Guión: Craig Mazin, Scot Armstrong y T. Phillips. Intérpretes: Bradley Cooper, Ed Helms, Zach Galifianakis, Justin Bartha. EE UU, 2011. Duración: 105 minutos. Comedia.

«Resacón 2, ¡Ahora en Tailandia!» opta por un desarrollo simétrico al de la primera parte: en ambas la comedia nace de una elipsis brutal, de un apagón de la memoria que exige una reconstrucción de los hechos propia de una novela detectivesca, y que da un gran margen de maniobra a los guionistas para organizar el relato como una gimcana delirante, en la que cada prueba es un paso más hacia el ojo del huracán. Es un modo brillante de visitar la tierra de nadie en la que se sitúan estos niños crecidos que caminan hacia la madurez disfrazados de eternos adolescentes. El problema es que el trabajo de réplica es algo perezoso, y que el esquema narrativo del original apenas varía: cambiemos Las Vegas por Bangkok, al bebé por un mono capuchino, al diente partido por un tatuaje, y comprobaremos hasta qué punto Hollywood fagocita sus éxitos sorpresa convirtiendo sus tramas en meros contenedores de gags.

«Resacón 2» pertenece al subgénero de las «bromantic movies», o esas comedias románticas diseñadas para gustar a los hombres, que abarcan desde el cine de los Farrelly al de Judd Apatow. Una de las preocupaciones de las «bromantic» es reflejar los miedos del Peter Pan contemporáneo a perder su virilidad, y en verdad una de las bromas más ocurrentes de la película de Todd Phillips tiene que ver con una escena que habrá que mantener en secreto para preservar la integridad hetero de uno de los protagonistas. Es una broma vagamente homofóbica que se añade a unos cuantos gags xenófobos a costa de los asiáticos. Son insertos políticamente incorrectos en una comedia que no hace nada por superar los límites de su fórmula magistral y que aspira a reivindicar el «status quo» sin que el tono melancólico, de «última fiesta de la juventud», que tenía el original vuelva a manifestarse.