Benedicto XVI: el mayor peligro para la Iglesia viene «de dentro»

Tres arzobispos españoles reciben el palio del Papa

Tres arzobispos españoles, el de Valladolid, Ricardo Blázquez; el de Sevilla, Juan José Asenjo, y el de Oviedo, Jesús Sanz, recibieron ayer de manos de Benedicto XVI el palio: la faja blanca con cruces negras que supone una distinción litúrgica honorífica. El Papa también se lo impuso a otros 35 arzobispos metropolitanos venidos de todo el orbe católico. Ante los prelados honorados con esta estola de lana, los sacerdotes y feligreses de sus diócesis que les acompañaban y una delegación del patriarcado ecuménico de Constantinopla, el Pontífice celebró la festividad de San Pedro y San Pablo, patrones de la ciudad de Roma. Durante su homilía, Benedicto XVI dijo que el «peligro más grande» para la Iglesia no viene hoy de persecuciones externas, como ocurría en otros tiempos, sino del mal que la «contamina» desde dentro. Aunque no citó directamente los escándalos por los casos de abusos sexuales, el Papa logró que todos los tuvieran en mente con esta referencia velada. «Si pensamos en los dos milenios de historia de la Iglesia, podemos observar que no han faltado las pruebas para los cristianos, quienes en algunos periodos y lugares han sufrido auténticas persecuciones. Pese al sufrimiento que éstas provocan, no constituyen el peligro más grande para la Iglesia. El daño mayor lo sufre de parte de quien contamina la fe y la vida cristiana de sus miembros y de su comunidad», insistió el obispo de Roma. Luego recordó la primera carta a los Corintios, en la que san Pablo responde a los problemas de «división, incoherencia y falta de fidelidad al Evangelio» que amenazan a la Iglesia. Finalmente citó el Papa la segunda carta a Timoteo, identificando los elementos negativos que «pertenecen al mundo» y «pueden contagiar» a los cristianos: «el egoísmo, la vanidad, el orgullo y el apego al dinero».Este lunes, Benedicto XVI anunció la creación de un nuevo dicasterio dedicado a la difusión de la Palabra en Occidente, el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización. El Papa recordó que hay regiones del mundo en las que «el Evangelio tiene antiguas raíces (...) pero donde en los últimos siglos el proceso de secularización ha producido una grave crisis en la fe cristiana y la pertenencia a la Iglesia».