Rumasa: otro «febrero negro»

El Gobierno de Felipe González defendió la intervención como «prevención» ante una posible quiebra.

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MADRID-La historia de Rumasa se ha visto marcada esta semana, con el anuncio del preconcurso de diez sociedades del grupo, 28 años después de la expropiación forzosa ordenada por el primer gobierno socialista de Felipe González. A tres días de cumplirse el 28 aniversario de la intervención del imperio Rumasa, Ruiz-Mateos vuelve a situarse en el punto de mira. La expropiación de 1983 se interpretó como un gesto de fuerza de un Gobierno que llevaba pocos meses en el poder y quería lanzar un mensaje a empresarios y banqueros. No hay que olvidar que otras sociedades y bancos se contraban en igual o peor situación que el Grupo Rumasa y no se adoptó una medida similar.

Febrero marca de nuevo la historia de la familia jerezana, propietaria de un entramado empresarial que José María Ruíz Mateos consiguió otra vez de la nada, cuando en 1988 comenzó su reconstrucción.


Facturación millonaria
El holding de la abeja cayó en el año 83, cuando el Gobierno se perfiló como el artífice de un expolio. Por orden de Felipe González y con Miguel Boyer como ministro de Economía, la madrugada del 23 de febrero estuvo marcada por la entrada de la Policía Nacional y de un grupo de funcionarios del Estado en la madrileña sede central de Rumasa, cuando se inmovilizó la información contable, se precintó el edificio y se inició una expropiación que desposeyó a la familia Ruiz-Mateos de todo su patrimonio. Un grupo que en aquel momento contaba con 336 compañías, una plantilla de 65.000 empleados, 100.000 pequeños accionistas y una facturación de 350.000 millones de pesetas, más de 2.000 millones de euros. El Gobierno alegó falta de auditorías externas a los bancos del grupo, la traba constante del hólding a la actividad inspectora del Banco de España, la vertiginosa velocidad en las adquisiciones e inversiones y el disparado riesgo incluyente, así como la desatención de Ruiz-Mateos a las advertencias de las autoridades monetarias. Las que hoy recuerdan a los siete avisos de la CNMV sobre los pagarés. Sólo que esta vez el Gobierno no ha hecho más que avisar. Según Elena Salgado, era «todo lo que estaba en su mano». Entonces, el Estado asumió la gestión de un entramado que, según reveló Boyer, ya con posterioridad a la expropiación, escondía fraudes a la Seguridad Social, pérdidas en 17 de sus 18 bancos y cuotas tributarias no satisfechas.


Privatización
Así desarmó el Gobierno un puzzle de compañías que, una vez en su poder, tuvo que vender por piezas sueltas. La maniobra le costó al Estado en torno a un billón de pesetas, dado que debía mantener a flote un barco que tenía que seguir funcionando hasta que se encontraran compradores privados. Según Boyer, «no fue una medida sancionadora contra Ruiz-Mateos» sino una medida de política económica que evitó la quiebra técnica de un grupo que, por sus dimensiones, hubiera tenido «consecuencias muy graves». Pero el proceso fue largo y no se culminó hasta el año 2002, cuando la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) completó el proceso de privatización. En el camino se perdieron puestos de trabajo, se proclamó constitucional la iniciativa del gobierno y llegaron hasta 163 las reclamaciones de Ruiz-Mateos que, hasta el día de hoy, no ha logrado devolución o indemnización alguna. Por otra parte, muchos se beneficiaron de un proceso de privatización muy polémico.

La cronología de los hechos de su vida, tras la expropiación de Rumasa, pasa por su marcha al extranjero. Aterrizó primero en Londres y después en Fráncfort, donde fue detenido; y por su extradición a España el 1 de diciembre de 1985. Cuatro años después, el 3 de mayo del año 89, se produciría la fuerte discusión entre el ex ministro Miguel Boyer y Ruiz-Mateos. Una agresión del empresario, en los juzgados de Madrid, que Ruiz-Mateos explicaba diciendo que se había orquestado una campaña en su contra. En febrero de 1997, la Audiencia Nacional dictaminó una condena de 12 años, pero en junio de ese mismo año fue absuelto de los delitos de estafa y falsedad.

La refundación de su imperio, el grupo Nueva Rumasa, se encarrilaría así en 2004, cuando se produjo la venta de la constructora Velázquez Internacional y el empresario Miguel Ángel Martín compró la antigua Jotsa. Su expansión continuó en 2007 con una operación clave para Ruiz-Mateos, como la compra de Clesa, a Parmalat, por 188 millones de euros, y la adquisición de la conservera Carcesa en 2008, a la multinacional Kraft.

El anuncio del preconcurso de diez sociedades de Nueva Rumasa no preocupa a su presidente. Ha pedido «paz y tranquilidad». para un grupo que facturó en 2010 de 1.500 millones.


Los momentos clave tras la refundación del grupo Rumasa
La CNMV pidió cautela por primera vez al grupo de Ruiz-Mateos el 22 de mayo de 2009, cuando advirtió de que los pagarés no estaban supervisados por el regulador. Pidió a los inversores que se asesoraran. Coincidió con la ampliación de capital del Rayo Vallecano de Madrid, cifrada en 847.000 euros, que debió recurrir a sus accionistas para equilibrar sus cuentas. En diciembre de 2009 Ruiz-Mateos ofreció 61 millones de euros por el 29,9% de SOS, pero ésta consideró que dañaba su credibilidad. A la par, la CNMV solicitó que los pagarés se suscribieran mediante intermediarios financieros acreditados, por lo que el grupo decidió comercializarlos a través de MG Valores AVB. En 2010 retiró finalmente su oferta por SOS, compró Cárnicas Oliventina, vendió el 5% de Cacaolat por nueve millones y en diciembre de este mismo año aseguró a la CNMV que cumplía con rigor el pago de sus emisiones.



Las fechas clave de Ruiz-Mateos
23 - febrero - 1983
El primer gobierno del PSOE expropia Rumasa

El gobierno de González ordena la expropiaciónde Rumasa. La Policía blindó la entrada de la sede central de Rumasa, en Madrid.
04 - marzo - 1983
Ruiz-Mateos se marcha a Londres tras la intervención

Tras la expropiación llegó la explicación del Gobierno. Boyer y los ministros Carlos Solchaga y Carlos Romero, señalaron que se trató de una medida preventiva frente a la posible quiebra técnica. Ruiz-Mateos se marchó a Londres y después a Fráncfort, donde fue detenido.
03 - mayo - 1989
La agresión a Boyer

Tras una fuerte discusión con Miguel Boyer, Ruiz-Mateos intenta darle un puñetazo. Le acusó de «robarle» lo suyo.
22 - mayo - 1992
Durante el juicio del caso «Ibercorp»

Apareció en las comparecencias de los implicados en el caso «Ibercorp» con el disfraz de superman. Declaró: «No tengo más remedio que hacer esto porque los ladrones como Boyer no están donde tienen que estar».
12 - junio - 1997
La Audiencia Nacional le absuelve de los delitos

Tras protagonizar secuencias polémicas, como la simulación del entierro de Miguel Boyer y disfrazarse en multitud de ocasiones, la Audiencia Nacional le dejó absuelto de los delitos de estafa y falsedad el 12 de junio de 1997, catorce años después de la expropiación.