País Vasco

El malestar de las víctimas

Las víctimas creen que la conferencia «es una basura de la misma porquería». No entienden por qué se negocia con terroristas

El Congreso de los Diputados fue el escenario para que las víctimas mostraran su rechazo a la conferencia
El Congreso de los Diputados fue el escenario para que las víctimas mostraran su rechazo a la conferencialarazon

MADRID-Ni pasos al frente ni el inicio del fin de ETA ni mucho menos negociación con asesinos. No, al menos, para las víctimas del terrorismo, que ven en la «conferencia de paz» iniciada ayer en San Sebastián, con la presencia de mediadores internacionales, las mismas reivindicaciones de siempre y el mismo doble discurso que, a su vez, utiliza el Gobierno. Algunos como Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia, van más allá y califican la conferencia de «basura de la misma porquería, que huele a campaña electoral del PSOE, el cual se agarra al único flotador que tiene de cara a las elecciones». Y en la misma línea, Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT, exige al Gobierno «que se deje de pantomimas para conseguir la foto del fin de ETA» como «único cartucho para el 20-N», porque al fin y al cabo, «la impunidad es el peor de los escenarios posibles para una víctima del terrorismo». Y ése parece ser uno de los objetivos de la denominada «conferencia de paz», auspiciada por la propia banda terrorista.

No en vano nadie les ha preguntado. A quienes han sufrido en sus propias carnes la violencia y el terrorismo de las que se habla tan fácilmente estos días. No es que sean parte importante, es que son una parte primordial. Y la sensación de abandono a la que están sometidas les produce aún mayor irritación que la de haber vivido la crueldad de ETA en primera persona. «Después de lo que nos han hecho, parece que se están riendo de nosotros», afirma sobre la conferencia Eugenio Cobos, víctima del atentado ante el Ministerio de Justicia en 2001. «Sólo aceptamos una solución con asesinos y víctimas», insiste Pedraza.

Un final de ETA de la única forma posible. No hay otro camino que «derrotarla sin concesiones, porque con terroristas no se puede negociar», sostiene David López, víctima del atentado del 95 en Vallecas. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) opina lo mismo: es imposible sentarse con los que llevan años viviendo de la humillación a las víctimas. Lo primero es que «dejen las armas de forma definitiva, que se les aplique la Justicia a los ya condenados y se juzgue a los que aún no los estén», asegura Eugenio Casasola. «Y una vez que sean detenidos, que negocien si quieren», añade. Porque, de lo contrario, se está incurriendo en «una sucia traición a la memoria de todas las víctimas y de toda la sociedad», afirma Juan Carlos Pascual, un guardia civil afectado por el atentado en la calle Platerías del año 2000.

«Hartos de los mediadores»
Nadie sabe muy bien cuál es exactamente su papel en esta historia, y las víctimas del terrorismo no son una excepción. Son los mediadores internacionales invitados a la conferencia. Pero para las víctimas, «los únicos mediadores son los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado». Pedraza no se muerde la lengua. «Estamos hartos de los mediadores». Y es que «no puede haber un proceso de paz donde no hay un conflicto ni una guerra», aseguran casi al unísono. Creen que los intermediarios internacionales desconocen la situación que se vive en España con ETA. Cuatro horas de reunión no habrán aumentado demasiado sus conocimientos.


El decálogo de las víctimas
«NO A LA IMPUNIDAD»

1.- Respeto y sensibilidad con las víctimas en la opinión pública, evitando inferir un nuevo dolor añadido, y asimismo una susceptibilidad justificada entre quienes tienen las heridas más abiertas.
2.- Unas reglas de juego claras, comprensibles para todos, evitando capítulos de confusión pública.
3.- Es imprescindible resistir a la tentación de impunidad judicial o histórica para lindarnos contra cualquier táctica engañosa promocionada por el mundo de Batasuna o ETA.
4.- Antes del fin de ETA: no a la impunidad.
5.- Durante el fin de ETA: no a la impunidad.
6.- Tras el fin de ETA: no a la impunidad.
7.- Exigencia a ETA, Batasuna y al resto de su entramado político de la necesaria condena de la historia de ETA para volver a jugar en la política democrática, a fin de evitar una nueva tentativa de banalización, relativización y legitimación a posteriori de la misma.
8.- La política penitenciaria no debe convertirse en una política de gracia, porque no lo indica la Ley y porque una aplicación laxa de la progresión de grados supondría una forma de impunidad.
9.- Para la reinserción de presos de ETA, hay que tener en cuenta las vertientes pública y privada. La vertiente privada exige el reconocimiento del daño personal causado, la asunción de responsabilidades pecuniarias y la colaboración, en lo posible, con la Justicia para aclarar y resolver los cientos de casos de asesinatos aún no esclarecidos y pendientes de juicio. La vertiente pública exige la denuncia pública del reinsertado de la violencia terrorista, lo cual lleva a demandarle que acepte el Estado de Derecho, así como la condena de los fines totalitarios que radican en la acción terrorista para favorecer la deslegitimación del terrorismo entre los niños y jóvenes que justifican todavía tales prácticas.
10.-Las víctimas del terrorismo creemos que el hipotético final de ETA debe hacer posible el esclarecimiento de todos los atentados que están sin resolver y que suman centenares de asesinados, heridos, secuestrados y extorsionados sin autor conocido.


EL DATO
4 crímenes

El 17 de octubre es un día negro para cuatro familias de este país, que han visto como en esa fecha, ETA asesinaba a uno de sus seres queridos. Son Santiago González, en 1981; Vicente Gajate, en 1984; Mari Cruz Yoldo, en 1987, y Francisco Carballar, en 1991.