Los etarras de la T-4 se contradicen sobre los malos tratos

En la segunda sesión del juicio, que se sigue en la Audiencia de Guipúzcoa, contra varios agentes de la Guardia Civil, a los que los etarras que pusieron la bomba en la T-4 de Barajas acusan de torturas, comparecieron dos peritos de la Benemérita, para explicar la estrategia de la banda de denunciar con falsedad malos tratos.

Igor Portu, esposado, en el momento de llegar a la Audiencia
Igor Portu, esposado, en el momento de llegar a la Audiencia

MADRID- Asimismo, prestaron declaración los denunciantes, en las que se apreciaron contradicciones, según asistentes a la vista. Uno de los testigos de la acusación, que supuestamente presenció las detenciones, va a ser denunciado por falso testimonio.
Los especialistas de la Guardia Civil relataron varios hechos relevantes que ponen de manifiesto la falsedad de las denuncias y el interés de la «dirección» de ETA en utilizarlas como arma contra la Guardia Civil. Entre la documentación hallada en poder del jefe del «aparato político», Francisco López, «Thierry», detenido el 20 de mayo de 2008 en Francia, se encontraron fotografías del informe médico forense realizado a uno de los denunciantes.
Unos meses más tarde, el 17 de noviembre, el capturado fue el jefe del «aparato militar», Garikoitz Aspiazu, «Txeroki». En su poder fue hallado un documento en el que se hacía referencia a la detención por la Guardia Civil de Igor Portu y Mattin Sarasola (los denunciantes): «Las torturas falsas sufridas por Igor en manos del enemigo está en buen camino... ésta es la estrategia que hay que seguir ante las caídas. Visto el buen resultado que estamos obteniendo y el daño que le causamos al enemigo (...) siempre hay que denunciar torturas y nunca ratificarse ante el juez».
Este documento, revelador de la estrategia de ETA, figura reflejado en la sentencia 18/2010 de la Audiencia Nacional, por la que se condenó a los dos etarras como autores del atentado de la T-4.
Otro asunto que plantearon los peritos, para demostrar la falsedad de las acusaciones de malos tratos, fue el de Gaizka Jareño Ugarriza. Aparecía citado en un informe, elaborado por un organismo del entorno proetarra, en el que se narraban supuestas torturas sufridas por este individuo: «me daban todo el rato golpes en la parte de atrás de la cabeza (...) me hicieron la bolsa cuatro veces en un mismo interrogatorio».
 Al día siguiente de la publicación de ese informe, varios amigos visitaron a Jareño en la cárcel de Aranjuez y le comentaron lo que habían leído. La reacción del interno a los comentarios de sus visitantes fue la siguiente: «¿Yo también? ¡Pero si a mí no me hicieron nada!».