«La voz dormida» una de memoria histórica

Zambrano lleva la polémica al certamen

El realizador, Benito Zambrano, posa junto a las actrices, Inma Cuesta, y María León
El realizador, Benito Zambrano, posa junto a las actrices, Inma Cuesta, y María León

Zambrano conmovió hasta al más insensible con «Solas». Ahora sigue teniendo el mismo pulso para dirigir a actrices, pero, la política manda, no ahorra al espectador ni un gramo de sufrimiento en «La voz dormida», ambientada a ambos lados de una prisión femenina de posguerra. El director cosechó ayer elogios por haber logrado una actuación magistral de María León, en su primera película,como Pepi, una chica religiosa y apolítica que se traslada a Madrid para sacar de la cárcel a su hermana, militante de la CNT; pero también hizo frente a objeciones de la prensa. ¿Por qué rodar una historia similar tan poco después de «Las trece rosas»? «La tenía en la cabeza desde 2004, pero vinieron otros proyectos». También le acusaron de maniqueísmo: «Quería hacer una película excesiva, que el espectador bajara hasta el terror». Y cuando las críticas por lo explícito de las torturas arreciaron, lo zanjó con un «soy un retórico andaluz». Pepita se va enrolando en el engranaje de los militantes clandestinos. «Si no tomas partido la gente lo tomará por ti», aseveró. ¿Y por qué otra cinta relacionada con la Guerra Civil? El productor, Antonio Pérez, aprovechó una pregunta de este diario sobre qué «tics» del cine de esta época Zambrano intentó evitar para lanzar su perorata: «Es falso que se hagan muchas películas sobre eso. Es otra falacia, como la de que el cine español es malo». Zambrano fue más comedido: «¿No vamos a hacer más películas sobre la posguerra? ¿Qué fosas vamos a dejar sin abrir? Si descubrimos que hay una de la época de la invasión francesa, ¿qué hacemos?».


Querejeta, el camino de la paz
Ayer se realizó la presentación del documental «Al final del túnel». Querejeta culmina su trilogía sobre ETA con este trabajo, donde seis personas, entre ellas víctimas y militantes de la banda, hablan de la necesidad del final de la violencia y de que comience un proceso de reconciliación entre unos y otros. El productor y su director, Eterio Ortega, coinciden en la necesidad de admitir el dolor que se ha ocasionado a las víctimas.