El 15-M se enquista en la Diagonal

BARCELONA- Después de que unos 60 indignados durmieran al raso ante unos grandes almacenes cercanos a la sede central de La Caixa, el 15-M organizó ayer una ruidosa cacerolada delante de la entidad financiera. Duró doce horas, desde las 8.00 hasta las 20.00 horas. Mientras duró la cacerolada, los indignados causaron molestias a los peatones y provocaron pequeños cortes de tráfico. Con pancartas contra los banqueros, se infiltraban en medio de los coches y animaron a los conductores a que hicieran sonar sus claxones.

Por la tarde, los Mossos d'Esquadra evitaron que se siguiera molestando a coches y peatones, pero el ruido infernal no cesó. A última hora, la vigilancia de los antidisturbios se acentuó, incluyendo un helicóptero que anteayer también sobrevoló la zona.