Literatura

Imma Monsó gana el Ramon Llull

BARCELONA- Imma Monsó, con su novela «La dona veloç», es la ganadora del XXXII Premi Ramon Llull, el mejor dotado de las letras catalanas con 90.000 euros, que se falló ayer en Barcelona en el transcurso de un acto celebrado en el Saló Sant Jordi de la Generalitat. Al premio, que conceden la editorial Planeta y la Fundació Ramon Llull, se presentaron un total de 58 novelas.

Monsó (Lleida, 1959) es una de las voces más potentes de la literatura catalana actual, como lo demuestra el respaldo que crítica y lectores han dado a novelas como «Tot un caràcter» o «Una tempesta».

La obra ganadora es, en palabras de su autora, «una novela que habla de la velocidad a partir de una mujer Agnés, que se siente desarraigada, inscrita en una familia donde sus miembros no se hablan en el mismo idioma». En la trama hay otros temas, como las relaciones entre una hija y un padre, cirujano vascular. También son varios los escenarios en los que se mueve la historia de «La dona veloç», especialmente Barcelona y una casa con jardín de provincias.

La protagonista del libro, que será editado por Planeta en catalán (8 de marzo)y castellano, es una psiquiatra, «con sus aficiones, un padre enfermo y sin hijos, pero también es una mujer que corre», según Monsó. La velocidad se adueña de la vida de la heroína, pero también de la manera de narrar de la escritora. «Es alguien que tiene como lema: "Cuanto antes, mejor". El tiempo la apremia», dijo la autora. Esa misma premura se adueña del estilo empleado, muy veloz, aunque con momentos «para respirar». Asimismo, el tono «es el de siempre, con la ironía de siempre, alternando la comicidad con partes más serenas».

En «La dona veloç», Imma Monsó ha querido ampliar su campo de visión y llevarlo más allá del propio relato. Por eso, también quiere referirse a la situación actual. «La velocidad es aquí una metáfora del tiempo que vivimos y que se nos ha escapado de las manos. La inmediatez lo da todo, por lo que me parece que la raíz del problema está en la velocidad. El mundo ha alcanzado un ritmo vertiginoso que hace difícil nuestra propia adaptación y si lo hacemos es a un precio muy alto. La velocidad produce accidentes», comentó la novelista.

Monsó también ha querido que su novela sea «un homenaje a la amistad que dura para siempre», además de referirse a temas como el de las crisis personales. Igualmente, el lector se encontrará, en palabras de la escritora, «con un final sorprendente que ni la propia autora ha podido adivinar».

Además, ha buscado la reivindicación de «la manera de leer, pero no a la manera saltimbanqui del ciberespacio. No hay nada mejor que Chejov para entender la tolerancia».

El jurado estuvo formado en esta edición por Sam Abrams, Laura Borràs, Leonello Brandolini –en representación de Éditions Robert Laffont, que publicará la obra premiada en francés–, Teresa Colom, Pere Gimferrer, Gemma Lineas y Emili Rosales, como secretario con voto. Este último destacó ayer que «La dona veloç» contiene «personajes fascinantes, con mucho grosor, y que van desarrollándose a medida que avanza la novela hasta sorprender al lector». Rosales aplaudió que Monsó se apoyara en «un tema que no es muy utilizado en la literatura como es el del tiempo y su percepción, pese a lo actual y vigente que es».

Acto oficial
Monsó recibió el galardón de manos del presidente de la Generalitat, Artur Mas, el ministro de Cultura de Andorra, Albert Esteve y el vicepresidente del Grupo Planeta, José Creuheras. En el acto, la actriz Rosa Novell leyó un fragmento de «Les aventures del cavaller Kosmas» de Joan Perucho, primera novela galardonada con el Premi Ramon Llull. Por su parte, el académico Pere Gimferrer glosó la importancia de este galardón .

El presidente de la Generalitat ensalzó la importancia de la industria editorial ya que, pese a que a veces se olvida, «la cultura, cada vez más, tiene una dimensión económica de primer nivel». «La creatividad y la producción cultural tienen una gran capacidad de crear riqueza y eso no debemos olvidarlo, y menos en este momento», afirmó.

 

Recuerdo emocionado a Carlos Pujol
El de ayer fue el primer Premi Ramon Llull sin Carlos Pujol, fallecido hace una semana. El escritor y crítico literario fue miembro del jurado de este premio desde su fundación en 1981. En el acto oficial en la Generalitat se guardó un minuto de silencio en memoria de Pujol. Previamente, tanto Vicenç Villatoro, director del Institut Ramon Llull, como Emili Rosales, quisieron reivindicar su labor. «Sería injusto no recordarle con añoranza y admiración porque era un gran personaje», dijo Villatoro. Por su parte, Rosales hizo referencia a su gran papel en el jurado del premio.