La tragedia del Monte Maldito

Nueve montañeros, dos de ellos españoles, mueren sepultados por un alud 

PARÍS- Es la peor avalancha que ha sufrido Francia en la última década. También la más mortífera. Nueve personas, dos de ellas de nacionalidad española, murieron ayer sepultadas por un alud de nieve en pleno ascenso hacia la cima del Mont Blanc, en los Alpes franceses. Entre los fallecidos también se hallan varios británicos, alemanes y suizos. Además, cerca de una decena resultaron heridos de levedad y fueron trasladados a diferentes hospitales de la región de la Alta Saboya. Otras cuatro personas, dos alemanes y dos británicos, fueron dados por desaparecidos durante varias horas hasta que la Gendarmería gala confirmó a última hora de la tarde que se encontraban con vida. Al parecer, dos de ellos decidieron la víspera anular la subida y otros dos optaron por un recorrido alternativo.

Eran las 5:25h. de la mañana cuando uno de los miembros de la expedición, que sólo resultó herido, pudo dar, a través de su móvil, la voz de alarma. Hacía apenas tres horas que habían abandonado el refugio en el que se alojaban, en alta montaña, cuando realizando la travesía por el «Monte Maldito», una de las rutas más transitadas por los montañistas en estas fechas estivales, se vieron sorprendidos por la fuerte avalancha.

Según la prefectura del departamento, los 28 miembros del grupo, distribuidos en dos cordadas, estaban bien equipados y eran curtidos alpinistas capitaneados por varios equipos profesionales, lo que haría descartar la inexperiencia o la imprudencia como desencadenante del accidente. Pese a las buenas condiciones climatológicas y la ausencia de alertas por riesgo de aludes, como señaló el alcalde de Chamonix, Eric Fournier, todo indicaría que el desprendimiento de una placa de 40 centímetros de espesor provocó la tragedia. El sol de los últimos días podría haber calentado el manto de nieve, aunque según varios testigos el frío y el viento, que soplaba a 70km/h con rachas de hasta 100 km/h, azotaban la fachada norte del macizo del Mont Blanc.

A media tarde de ayer, las brigadas de alta montaña de la Gendarmería suspendían definitivamente las tareas de búsqueda de los cuatro montañistas que inicialmente se creían desaparecidos tras varias horas sondeando la ladera, una vertiginosa pendiente a más de 4.000 metros de altura, con ayuda de medio centenar de socorristas franceses e italianos, varios equipos caninos y dos helicópteros. «El balance se queda en nueve muertos. Ya no hay nadie más en la lista de desaparecidos. Es una buena noticia que cierra una jornada dramática», señaló anoche Emmanuel Vegas, lugarteniente del Pelotón de Gendarmería de alta montaña de Chamonix.

Investigación abierta
Horas antes, el ministro francés de Interior, Manuel Valls, sobrevolaba la zona y advertía de que la montaña «no siempre devuelve a sus víctimas». El responsable galo, que manifestó su «gran tristeza» y su «viva emoción» por lo sucedido, rehusó pronunciarse sobre las causas del drama.

«La investigación comienza bajo la autoridad del Fiscal. Es la Justicia quien dará todos los elementos para que se esclarezcan las condiciones de esta avalancha», aseguró el titular galo que señaló lo «particular» de la catástrofe por el número de víctimas, desaparecidos y heridos, a los que dijo tener en su pensamiento. La mayoría de los heridos fueron ingresados en el hospital de Sallanches mientras en el centro hospitalario de Chamonix fue instalada una capilla ardiente para acoger a las familias.

El conocido como «Monte Maldito», donde ayer se produjo el funesto accidente, es uno de los pasos de la llamada «vía de los tres montes» junto al Mont Blanc du Tacul y el Mont Blanc. Es la segunda ruta más utilizada para acceder a la cima del Mont Blanc, después de la «vía real» que pasa por el Dôme du Goûter, y se trata de un recorrido muy frecuentado, sobre todo, durante los meses de verano. Hasta el de ayer, el accidente más grave ocurrido en los Alpes había tenido lugar el 24 de agosto de 2008 cuando ocho alpinistas, tres suizos, un guía austriaco y cuatro alemanes fueron arrastrados por una avalancha en el mismo macizo tras la caída de varios bloques de hielo.