La estaciones sortean la crisis con precios a la baja

 El buen tiempo hace que sólo abran Vallter 2000 y Vall de Núria. La mayoría opta por estancar las tarifas

Las estaciones de Vallter 2000 y Vall de Núria han abierto este fin de semana
Las estaciones de Vallter 2000 y Vall de Núria han abierto este fin de semana

Barcelona- Con la mirada puesta en el cielo. Así han empezado el puente los responsables, trabajadores y usuarios de las estaciones de esquí catalanas. Debido a las altas temperaturas y la escasez de nieve en las últimas semanas, el inicio de temporada previsto no está siendo el deseado. La mayoría de estaciones siguen esperando a que la nieve llegue a las cotas más bajas para fijar el pistoletazo de salida del invierno en sus instalaciones, y sólo Vallter 2.000 y Vall de Núria abrieron sus puertas ayer y con no todas las pistas abiertas.
La crisis económica no pasa desapercibida para los esquiadores, y las instalaciones han apostado por una «política conservadora con precios a la baja» para igualar el número de esquiadores de 2010 y lidiar con la coyuntura económica, según explica el presidente de la Asociación Catalana de Estaciones de Esquí y Montaña, Xavier Nolla. «La estación que más ha subido el precio lo ha hecho en un euro», indica y destaca el esfuerzo de Port Ainé, Espot y Tavascan, que han bajado sus tarifas básicas.
Ahora que los precios se han estabilizado, sólo falta poder poner en marcha las instalaciones. En Baqueira Beret, la fecha de apertura está en el aire por la escasez de nieve. «Esperamos precipitaciones en cotas bajas, pero no podemos poner fecha al inicio de la actividad, aunque sí que tenemos nieve a partir de los 1.200 metros», explicaron fuentes de la organización. La estación ha sido una de las que más ha invertido de cara a la nueva temporada. En total, 6 millones de euros, de los que la mitad se han destinado a la producción de nieve mediante cañones o dos máquinas nuevas pisapistas. Si bien la estación tiene el forfait diario más caro (46 euros), la organización ha añadido un forfait de temporada más económico para los menores de entre 11 y 16 años.
La estación del Vall d'Aran es la que más ha invertido de cara a este invierno. Globalmente, las estaciones han gastado 10 millones de euros en mejorar sus instalaciones, aunque supone la mitad del año pasado, cuando la inversión superó los 20 millones.
«Básicamente son reformas orientadas a la sostenibilidad, en la estación de La Molina hemos optado por renovar 90 cañones de producción de nieve para que aguante en temperaturas más altas», explicaron desde la estación, que también ha invertido en la compra de una caldera de biomasa que se emplea en la recogida y limpieza de los bosques durante el verano.
Las estaciones de Espot y Port Ainé han pasado a manos de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunay (FGC), que ha optado en su primera temporada al mando por renovar y mejorar la infraestructura de las estaciones.

Baja ocupación
La incertidumbre por la apertura de pistas ha incidido directamente en la ocupación hotelera para este puente. «Esperamos un 20 por ciento de ocupación en la primera parte del puente y hay reservado un 30 por ciento más para la segunda parte, aunque podría aumentar considerablemente si las pistas abren puertas», explica el presidente de la Federación de Hosteleria de Lleida, Juan Antonio Navarro. También destaca el esfuerzo de las estaciones para su puesta a punto, quiso restar importancia a la dificultad de iniciar la temporada. «La temporada dura cinco meses, no debemos apresurarnos. La gente sabe que en Lleida no sólo se esquía, las casas rurales siguen funcionando a pleno rendimiento», apunta.
Desde la federación miran con optimismo la posibilidad de que Alguaire opere internacionalmente, una infraestructura «vital» para la expansión turística. «Nosotros siempre hemos defendido el aeropuerto. Puede que ahora sólo recibamos a 80 esquiadores por semana y que la mayoría opten por desplazarse hasta las estaciones de Andorra, pero en tres años el mercado puede ser muy interesante», vaticina. Con todo, el retraso a la luz verde de la apertura del espacio aéreo ha significado la pérdida de 6.500 esquiadores rusos que tenían prevista su llegada a Alguaire durante este invierno. Finalmente, será el touroperador inglés Neilson-Thomas Cook el que ha firmado la llegada de númerosos esquiadores ingleses a las intalaciones de Alguaire.