Thyssen un acuerdo de alta tensión

Sonrisas de trámite y compromiso. La reunión del patronato del museo arrojó luz transitoria sobre el futuro de la colección de la baronesa. Cultura aceptó ampliar un año más su cesión gratuita. La marca Carmen Thyssen volvió a ser un escollo

Cultura amplia un año más la cesión gratuita de la colección Thyssen
Cultura amplia un año más la cesión gratuita de la colección Thyssen

El patronato que se celebró ayer en el Thyssen era ordinario; sin embargo, a todas luces tenía bastante de extraordinario, pues entre los temas a debatir –quizá fuese el único que se puso sobre la mesa– figuraba en letras de molde el futuro de la colección Carmen Thyssen, compuesta por 240 obras, la mayoría de ellas pertenecientes al siglo XIX. Después de una hora de reunión, la ministra de Cultura y la baronesa comparecieron ante los medios con gesto serio, contrariado, hasta el punto de que alguno de los fotógrafos se lo hizo notar. Posaron un tanto desganadas e inmediatamente Sinde hizo público el acuerdo al que se había llegado: «Prorrogar durante doce meses el préstamo de la colección. Ése ha sido el resultado aprobado por el patronato en los mismos términos en que se había hecho hasta ahora», y añadió que «para el Gobierno habría sido deseable la extensión de la prórroga por más tiempo porque hubiera permitido estrategias de trabajo. En este caso, los intereses particulares de la baronesa, que entendemos, han impedido prolongar el acuerdo», que expirará el 28 de febrero de 2012.


Complemento perfecto
Sinde quiso disipar dudas sobre la colección del barón y aseguró que «es de todos los españoles y del Estado. De lo que estamos hablando es de la colección de Carmen Thyssen, que reúne obras variadas de la historia de la pintura que completan muy bien en algunos casos a la permanente», explicación que cerró con una frase contundente: «Esperemos que en el futuro las obras de la baronesa puedan seguir aquí». Ella seguía atenta las palabras de la ministra, pero sin despegar los labios. Detrás, Francesca Thyssen, una de las hijas del barón, la marcaba con la mirada. Se había desplazado hasta Madrid porque forma parte del patronato (incluso regaló a Sinde y Carmen Thyssen el libro de su exposición de arte contemporáneo en La Laboral de Gijón). De sobra es conocida la tirante relación entre ambas; sin embargo, ayer la hija del barón intervino en varios momentos de la reunión, lo que provocó, sin duda, la incomodidad y la mala cara de la ministra. Y lo hizo a favor de que la colección de Carmen Thyssen recalara en el museo y no como consecuencia de una nueva prórroga. Incluso fue Francesca quien puso precio al conjunto de pinturas de la última esposa de su padre: 800 millones de euros. Sinde no quiso desvelar cuáles habían sido los términos de la negociación ni las contrapartidas de la baronesa: «Simplemente no eran aceptables ni para el Ministerio ni para los contribuyentes. Hay que mantener la privacidad y la discreción sobre los términos de la negociación», dijo secamente.

Otra cuestión, no obstante, ha estado en la mesa de negociación: la recuperación de la marca «Carmen Thyssen-Bornemisza». Una marca que, según sentencia de 2005, no puede utilizarse en el museo, ni en catálogos, ni en exposiciones, ni en productos que edite la institución. La querella la interpuso el abogado Rodrigo Uría, miembro del Patronato del Thyssen, fallecido en 2007.


Cuestión de «marca»
«Yo con mi marca podría hacer jabón, o lo que quisiera, pero jamás utilizaré mi nombre para algo que no sea arte. Ése y no otro es el tema de la negociación», ha explicado Thyssen. Anteriores ministros de Cultura, como Carmen Calvo y César Antonio Molina, estaba dispuestos a devolver el uso de su nombre en el museo, pero la actual titular, se ha negado. Es lógico pensar, entonces, que haya sido el asunto de la marca la contraprestación sobre el que la titular de Cultura evitó dar detalles. Finalmente este escollo no ha hecho posible que la prórroga se prolongara durante dos años, como era deseo de Carmen Thyssen.

La baronesa, una vez escuchada la ministra, intervino sólo una vez y de manera fugaz y contundente: «Quiero aclarar que no se ha hablado nunca de cuestiones económicas. Hay crisis, pero no se ha abordado jamás ese tema. Simplemente son cosas que se han pedido y por cuestión de buena educación creo que no se deben decir. No he pedido dinero, sólo respeto a mi persona», dijo después. ¿A qué se debía el mal ambiente en la comparecencia? Thyssen da una explicación: la ministra se refirió a que «los términos aceptables para la baronesa no lo eran para el Estado y los intereses de los contribuyentes», cuando «yo nunca he pedido nada a cambio de esta cesión», rectificó a este periódico la baronesa.


Las fechas clave
- Noviembre de 1988: el Ministerio de Cultura firmó con los barones Thyssen un acuerdo por el cual éstos le cedían su colección por un préstamo de nueve años.
- Junio de 1999: se anunciaba la cesión gratuita de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza durante 11 años. La firma del Protocolo de Intenciones entre el ministro de Cultura, Mariano Rajoy, y la baronesa Thyssen-Bornemisza, se celebra en el Palacio de Villahermosa
- año 2004: el abogado Rodrigo Uría presenta una querella ante el Tribunal Supremo para retirar la marca «Carmen Thyssen-Bornemisza». Un año después se conoce el fallo de la sentencia, favorable al letrado.
- año 2010: las negociaciones con el Ministerio de Cultura se suceden durante los meses finales del año sin alcanzar un acuerdo. La baronesa incluso llega a hablar de llevarse las pinturas fuera de España si no se dan las condiciones idóneas.


El detalle
Y DESPUÉS DE 2012, ¿QUÉ?

Ésa es la pregunta que nadie se atreve a responder. El 28 de febrero del año que viene expira el plazo de prórroga de la cesión gratuita. Antes de esa fecha, Carmen Thyssen y la titular de Cultura tendrán que reunirse para hablar de lo que pasará con las pinturas. La baronesa ha reiterado su deseo de que permanezcan en el Museo, pero no a cualquier precio. La fecha coincidirá con los meses previos a las elecciones. Sinde lo sabe, y ha dejado la pelota en el tejado de su sustituto. Preguntada por ello, ayer dejó el futuro abierto: «Los museos tienen vida más allá de las campañas electorales. Sabemos cuáles son las condiciones en las
que trabajaremos en 2012, de crisis económica y austeridad».