El primer fruto de la operación americana

La compra de Chrysler por Fiat fue una operación arriesgada que dejó al mundo del motor con la boca abierta. Una jugada propia de este grupo italiano que destaca por su audacia. Y ya están comenzado a llegar las sinergias de esta adquisición que demuestra que ambas empresas eran muy complementarias en sus modelos.

Faltaba un coche de siete plazas en la gama de Fiat. El Freemont es un gran vehículo para alternar el ocio y la familia
Faltaba un coche de siete plazas en la gama de Fiat. El Freemont es un gran vehículo para alternar el ocio y la familia

Así, además del impulso que ha tenido este año la marca Jeep, el grupo está empezando a intercambiar plataformas y motores entre sus diferentes marcas para conseguir gamas más completas y adaptadas al cliente. Es el caso del Freemont, que ya está en los concesionarios de Fiat y que proviene del antiguo Dodge Journey, aunque muy modificado y mejorado. El chasis es fruto de la colaboración de Mercedes con Mitsubishi. Es decir, de uno de los mejores fabricantes del mundo con un especialista en el todo terreno. Y los motores son de origen Fiat, que sabemos está entre los mejores motoristas diésel del mundo. El resultado es un vehículo polivalente en todos los campos, con el diseño de un monovolumen con tres filas de asientos para dar cabida a siete adultos; la altura y manejabilidad de un todo terreno, y la terminación de un turismo de nivel superior.

La estética es acertada, dentro de las formas rectangulares que tiene siempre este tipo de vehículos. Y gracias a este diseño, la habitabilidad interior es enorme. Hay sitio para todo, especialmente si mantenemos la configuración de dos filas de asientos, que debe ser la más utilizada. De esta forma, con la última fila de asientos abatida, el maletero llega a los 540 litros, es decir, más de lo que necesitaremos incluso para un largo viaje. Si alguna vez necesitamos la tercera línea, la operación de levantarla es sencilla. La altura al suelo le permite comportarse como un todoterreno, a pesar de que, por ahora, sólo tiene tracción delantera, pues el 4X4 con motor de gasolina V-6 no llegará hasta el otoño. Pero el Freemont es capaz de meterse por cualquier camino de tierra, incluso en mal estado, y pasar sin problemas.

Los motores diésel multijet de Fiat nos ayudan, ya que tienen unos bajos muy buenos y no es necesario usar mucho el cambio, pues empujan desde la parte baja del cuentavueltas. Es precisamente el cambio su principal defecto. Y no por sus relaciones, sino por que la palanca queda demasiado retrasada y su manejo se vuelve incómodo, sobre todo desde segunda, cuarta y sexta. Cuando llegue, en unos meses, el cambio automático se soluciona el tema, ya que el Freemont está pidiendo a voces este tipo de transmisión. Pero por lo que se refiere a su motor, a elegir entre 140 y 170 caballos, su relación entre potencia, comportamiento y consumo es de lo más brillante que se puede encontrar en diésel. Un modelo tan versátil se echaba de menos en la gama Fiat, coja desde que dejaron de fabricarse el Croma y elUlyses. Con un precio base por debajo de 25.000 euros, el Freemont puede tener una buena aceptación como coche de trabajo, de ocio y para toda la familia.