Bélgica 100 días sin Gobierno

Bélgica cumple 100 días sin gobierno, 100 días en los que se han ido aplazando decisiones importantes y en los que la imagen del país es la falta de estabilidad.

el socialista francófono Elio Di Rupo (PS) y el nacionalista conservador flamenco Bart De Wever (N-VA)
el socialista francófono Elio Di Rupo (PS) y el nacionalista conservador flamenco Bart De Wever (N-VA)

Bélgica cumple hoy 100 días desde que se celebraron las elecciones generales, un plazo en el que los líderes de las dos formaciones políticas más votadas, el socialista francófono Elio Di Rupo (PS) y el nacionalista conservador flamenco Bart De Wever (N-VA), no han conseguido formar Gobierno.

Los dos vencedores de las elecciones acaparan hoy las portadas de la prensa belga, tras mantener ayer una nueva entrevista y anunciar la reanudación de las negociaciones después de un cruce de acusaciones que elevó la tensión política en Bélgica.

Di Rupo y De Wever se han dado un plazo de una semana para avanzar en la formación de un Gobierno, y han designado un grupo de trabajo que comenzará a reunirse hoy para tratar algunos de los puntos más delicados para alcanzar un acuerdo, según recoge el periódico "Le Soir".

La reunión ha sido interpretada por algunos como un signo positivo dentro de la atmósfera pesimista que envuelve a la política del país, aunque varios medios, como el citado diario, se interrogan sobre las posibilidades de éxito de las negociaciones, dadas las inflexibles posiciones de los partidos en torno a los puntos clave.

Asimismo, los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, André Flahaut (PS) y Danny Pieters (N-VA), designados como mediadores por el rey el pasado día 4 tras la renuncia de Di Rupo a seguir coordinando los esfuerzos por formar un nuevo Ejecutivo, continuarán con sus contactos.

Los principales puntos de fricción entre la mitad norte del país (Flandes, neerlandófona) y el sur (Valonia, francófona) siguen siendo la transferencia de competencias federales a las regiones y la situación de la región-capital de Bruselas.

Bélgica continúa mientras tanto con un Gobierno en funciones, lo que supone la paralización de numerosas cuestiones políticas y administrativas y proyecta una imagen de inestabilidad en un momento en el que el país ejerce la presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE).