Pitada «monumental»

La actualidad manda sobre el titular previsto, lo moldea y deforma desde el «ying» al «yang» en apenas una hora. Así, donde decía «las barcas vuelven a la Plaza de España una década después» o «la ‘segunda oportunidad' para la gran plaza de Sevilla», luce ahora esta «pitada ‘monumental'» arrancada por los mismos hechos.

Los manifestantes, al fondo, hicieron casi inaudibles los discursos de Chaves y Monteseirín
Los manifestantes, al fondo, hicieron casi inaudibles los discursos de Chaves y Monteseirín

Más de 250 personas aprovecharon ayer el acto de reinauguRación de la «obra magna» de Aníbal González –tras una restauración que ha acabado con décadas de abandono– para recibir con abucheos al alcalde hispalense, Alfredo Sánchez Monteseirín, y al vicepresidente tercero del Gobierno central y ex presidente de la Junta, Manuel Chaves. El paso de las autoridades dividió a los «domingueros» de la plaza, que jalearon o insultaron a los políticos a discreción, hasta que, una vez junto al atril y a la hora de los discursos, centenares de sindicalistas y trabajadores de la Agencia Andaluza del Agua y de Tussam «reventaron» los parabienes de las autoridades. Ni siquiera los himnos nacional y andaluz, interpretados por la Banda Municipal, se salvaron, en un remedo local de la pitada que sufrió el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el Día de la Hispanidad. Los numerosos empleados de la Agencia Andaluza del Agua mostraron su oposición a la reforma del sector público de la Administración regional con consignas como «el Guadalquivir no se vende».

«Creo que han elegido el peor día para protestar, porque es un día para todos los sevillanos, de cualquier condición, clase o ideología», lamentó Chaves una vez «refugiado» junto a las demás autoridades en la Torre Sur, sede de la Delegación del Gobierno. Monteseirín, por su parte, quitó hierro al asunto y prefirió destacar que «los ciudadanos ya están disfrutando de la Plaza de España». El alcalde achacó la tardanza en recuperar el monumento a los «ritmos» de las escuelas taller y a la planificación «muy a fondo» de la rehabilitación emprendida por Urbanismo.

Numerosos sevillanos y turistas estrenaron la nueva fachada de este monumento, que cuenta con 220 nuevos metros de balaustrada cerámica, 20 farolas cerámicas, 22 bancos, 16 farolas de fundición originales y 270 metros de balaustrada de mármol restaurada. Además, rescatando el planteamiento primigenio, la plaza queda conectada con el parque de María Luisa una vez demolida la verja que los separaba y la avenida de Isabel la Católica está ya expedita de vehículos.

No obstante, la ría y el servicio de alquiler de barcas fueron, por motivos sentimentales, la sensación de la jornada. Apenas culminado el acto oficial, los primeros usuarios disfrutaron de esta atracción recuperada y a la que, probablemente, se le unirá en breve el popular Cochecito de Lerén.