Recio entablerado en el discurso oficial

«Me ha calzado 18 preguntas...». La cifra no era una exageración del consejero de Empleo, Manuel Recio, sino la cuenta real del fuego graneado que le dirigió la portavoz parlamentaria del PP-A, Esperanza Oña, en relación a la trama de los expedientes laborales.

El consejero de Empleo, Manuel Recio, contesta ayer a una de las preguntas que le dirigió el Partido Popular sobre los ERE
El consejero de Empleo, Manuel Recio, contesta ayer a una de las preguntas que le dirigió el Partido Popular sobre los ERE

«¿Por qué en las dos últimas ocasiones ha intervenido Vitalia?, ¿por qué nunca se contrató a las agencias mediadoras por concurso?, ¿es cierto que los intermediarios imponían a las aseguradoras?, ¿la figura del conseguidor la conocía el consejero y el presidente?».

Cinco parlamentarios del PP, uno detrás de otro, inquirieron desde su escaño al titular de Empleo sobre el escándalo de los ERE. Casi dos meses después del último pleno en las vísperas navideñas, fue un copioso aperitivo para abrir boca a las tradicionales preguntas de las doce de la mañana que los líderes de la oposición dirigen al presidente andaluz.

Recio aguantó el chaparrón como pudo. Se puso de perfil y dejó que corrieran las afiladas interrogativas. «¿Sigue actuando un determinado «broker» de los que actuaba en el fondo de reptiles?, ¿Cuántas irregularidades esconde aún su Consejería?...». Una y otra vez las preguntas en el aire, sin respuesta, mientras que el consejero se entableró en el discurso oficial. Es decir, que «nunca ha existido ni existe ni existirá jamás» un fondo ilegal para pagar prejubilaciones; que los 647 millones que la Consejería de Empleo libró por la puerta de atrás –sin publicación en el BOJA y sin autorización del Consejo de Gobierno– pudieron ser fiscalizados por la oposición debido a que aparecieron en los Presupuestos de cada año; que el PSOE fue el primero que denunció el «caso Mercasevilla» al denunciarlo en la Fiscalía; y que «este consejero no tiene nada que temer porque está al lado de la verdad y de la Justicia».

Recio se bunkerizó en el argumentario de libro y por mucho que desde el PP, ERE que ERE, le tentaron diciéndole que «los suyos empiezan a tirar de la manta» –en relación al ex director general de Empleo que acuñó la expresión «fondo de reptiles» en su declaración ante la Policía Judicial–; o preguntándole «qué teme con tantas purgas» en su Consejería, no traspasó ninguna de las líneas rojas: «Está probada la honradez de la Junta durante los últimos 30 años», deslizó.

Lo que sí llamó la atención fue su justificación de la contratación de las empresas mediadoras por parte del Gobierno andaluz. Hasta ahora el argumento esgrimido –y que señaló el ex director general de Trabajo– es que permitían pagar a plazos el coste de las pólizas. Esto lo desmontó la Policía Judicial en su informe: «No tiene sentido decir que lo que no puede conseguir la Junta sí puede conseguirlo un mero intermediario privado». Lo que dijo ayer el consejero es que «el mercado del seguro es muy especializado».

Sea como fuere, lo que está claro es que todos los ERE fechados entre 2001 y 2009 se hicieron con sólo dos empresas de intermediación: Vitalia y Uniter. Las dos están en el punto de mira de la Justicia. Un comercial de Vitalia fue detenido por los presuntos delitos de cohecho y estafa e hizo tándem con una de las personas claves en la trama, el «conseguidor» Juan Lanzas. El resto es una lluvia de interrogantes que la Junta deja de momento sin respuesta. Aunque hay tiempo: ERE que ERE, hasta las elecciones de 2012.