África

Ceuta

El rey acepta al islamista Benkirane

Marruecos está siguiendo al pie de la letra el libreto que se autoimpuso cuando estalló la Primavera Árabe: una reforma constitucional con toques aperturistas, elecciones adelantadas con una buena dosis de transparencia y un nuevo Gobierno preparado para ser presidido, incluso, por un islamista.

El monarca alauí aprobó ayer a Benkirane como primer ministro
El monarca alauí aprobó ayer a Benkirane como primer ministrolarazon

RABAT- Mohamed VI dio ayer el paso de encomendar la formación del nuevo Ejecutivo a Abdelilah Benkirane. El secretario general del Partido Justicia y Desarrollo se desplazó al palacio real de Midelt, a unos 80 kilómetros de Fez, para entrevistarse con el monarca. Con la nueva Constitución en la mano, al rey no le quedaban muchas posibilidades: el presidente del Gobierno tenía que salir de entre las filas del partido más votado en las legislativas. La duda estribaba en si Mohamed VI elegiría a Benkirane o a otro líder islamista.

Despejada la incógnita, el PJD acelerará ahora las negociaciones con los partidos de la Kutla –el «bloque democrático» que ha sustentado al Gobierno saliente de Abas el Fasi– para formar Gobierno. Con Istiqlal prácticamente de acuerdo, sólo una fracción de la USFP se opone a integrarse en un Ejecutivo presidido por el PJD, aunque sus dirigentes se muestran dispuestos al acuerdo.

Si finalmente los 39 diputados socialistas decidieran pasar a la oposición, los islamistas tampoco tendrían problemas para encontrar otros apoyos como los del Movimiento Popular (32 escaños) o la Agrupación Nacional de Independientes (52), una vez que el G-8 –la amalgama de partidos en torno al PAM del amigo del rey Fouad el Himma– se da por hecho que terminará rompiéndose.

Reparto de ministerios
Si todo va bien, el acuerdo de Gobierno podría darse por zanjado en las próximas semanas, a la espera de su refrendo parlamentario en un plazo para el que no se fija un límite en la Constitución, pero que tampoco debe alargarse demasiado, según fuentes oficiales. En estas negociaciones una de las claves, aparte del acuerdo sobre el programa de Gobierno que se aplicará, será el reparto de los ministerios. Los dirigentes del PJD ya han anunciado que quieren reducir el número actual de departamentos de los 32 actuales a unos 15 aproximadamente, a los que se sumarían otras tantas secretarías de Estado.

De esos cargos, fuentes de la USFP consultadas por LA RAZÓN creen que el PJD quiere mantener al menos la mitad, dejando un tercio para Istiqlal y en torno a 2 ó 3 ministerios a los demás partidos que formen parte del Gobierno.

Respecto a qué ministerios controlaría cada partido, Rabat es un mar de especulaciones. Sin embargo, nadie quiere adelantar nada. Se da por hecho que el Departamento de Asuntos Islámicos será competencia del PJD. Algunos politólogos creen que los islamistas, que han basado una buena parte de su campaña en los asuntos sociales, pueden tener interés en controlar educación, sanidad o trabajo, aunque eso sería tanto como dejar a sus coaligados carteras clave como economía, interior o exteriores.

Y en todo caso, los propios islamistas guardan un prudente silencio, ya que ni mucho menos están cerradas las negociaciones con la Kutla.

 

Ozziman, nombrado consejero real
Miguel Ángel Moratinos definía a Omar Ozziman el mes pasado en un foro bilateral en Rabat como «un buen amigo de España». Tetuaní de nacimiento, el nombramiento de Omar Ozziman como consejero de Mohamed VI debe considerarse una buena noticia por su conocimiento de España, a pesar de que su relación con nuestro país –fue embajador en Madrid desde 2004 a 2010– no le haya impedido declarar que Marruecos recuperará Ceuta y Melilla. Desde 2000 preside la Comisión Consultiva de la Regionalización, que contempla una nueva división administrativa del reino alauí, incluido el Sáhara Occidental.