La misión indefinida

La Razón
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La realidad es que la misión en Libia se ha convertido en la participación en una guerra civil, donde la coalición aliada ha tomado partido por uno de los bandos en conflicto. Los dos cuentan con apoyo de la población civil. Una vez más hay que recordar que la preocupación humanitaria de Chacón y Trinidad Jiménez se circunscribe a Libia, mientras que contemplan con lacerante indiferencia la brutal represión en Siria. Es la incoherencia de los intereses de la geopolítica. No he visto que las ministras se escandalicen con la lamentable situación que sufren las mujeres saudíes, que son ciudadanas de segunda categoría. Es un pintoresco feminismo selectivo. Ahora solicitan que la campaña bélica contra el gobierno de Gadafi, que hace muchos años es un dictador sanguinario y amigo de los terroristas, sea indefinida. El coste mensual es de 14,4 millones, aunque conociendo la impericia del Gobierno en materia económica será superior. Este es el tema menos importante, lo más preocupante es que, al igual que en Afganistán, es otra guerra que no vamos a ganar.