Ordóñez cree que la salida de Rato fue un error

El ex gobernador denuncia una campaña de acoso y pide consenso para recuperar la confianza

MADRID- ¿Autoenmienda? Cero. «La autocrítica está bien vista en España, pero yo creo poco en ella», dijo de antemano. El ex gobernador del Banco de España acudió ayer a la Comisión de Economía del Congreso con la escopeta bien cargada. Y disparó a conciencia contra el Gobierno, contra el ministro de Economía, contra la presidenta de la Comunidad de Madrid... Sólo dejó al margen de la «quema» a Rodrigo Rato, del que dijo tener el mayor de los respetos. Todo para escurrir el bulto, reivindicarse a sí mismo, defender la supervisión del Banco de España antes, durante y después de la crisis de Bankia y acabar, después de la arremetida general, con una llamada a la unidad para superar los problemas que afronta el país: «Esta crisis no se resolverá empujando a todos al enfrentamiento partidario. No se deben buscar chivos expiatorios a los que endosar todas las responsabilidades porque no los hay. En lugar de buscar la confrontación o instar a la desconfianza en las instituciones, busquen el diálogo», dijo el ex responsable del órgano supervisor.

Miguel Ángel Fernández Odóñez denunció una campaña contra el Banco de España a raíz de la crisis de Bankia, y afirmó que la crisis de la entidad se hubiera resuelto con el plan de sanemaiento que tenía en marcha el supervisor y que hubiera evitado buena parte de la»espiral de desconfianza» que ha situado a España en el ojo del huracán de los mercados. Todo se quebró, según su relato, cuando el ministro de Economía se cruzó en los planes del Banco de España e impuso su propia solución, la que, a su juicio, ha llevado al país a una situación peor que la de la rescatada Irlanda.

Los planes que el supervisor tenía para Bankia pasaban por la reducción en redes de oficina y en participaciones, pero también por nombrar a un presidente no ejecutivo, pero no por el cese de Rato que, según sus palabras, «fue un error y se trasladó una mala imagen internacional».
Aunque no lo mencionó en ningún momento, el ex gobernador hizo de Luis de Guindos el blanco de muchas de sus críticas, y fue a él a quien atribuyó indirectamente la atropellada salida de Rato, después de que Economía rechazara los planes del Banco de España para la entidad hoy nacionalizada. Todo aquello precipitó «los acontecimientos con el consiguiente aumento de las dudas sobre el sector y, por extensión, sobre el conjunto de España, ya que la nacionalización de Bankia fue la clave que obligó a pedir el rescate para el sector financiero».

Proceso de hundimiento
Ordóñez defendió que «hasta finales de 2011, los indicadores de confianza en España y en su sistema bancario se mantuvieron en niveles relativos alejados de la amenaza del rescate» y que, sólo tras la llegada del PP al Gobierno, en el primer semestre de 2012, «hemos sido testigos de un proceso de hundimiento de la confianza en España y en sus sistema financiero hasta llegar a niveles inimaginables hace siete meses». Y dio algún dato: En diciembre de 2011, España se situaba junto a Bélgica entre los dos países con mejor prima de riesgo de los seis que estaban bajo sospecha y hoy está en el grupo de los tres peores, con Grecia y Portugal.

Si algún error admitió fue el del servicio de Estudios del Banco de España al no prever la duración de la crisis, pero en ningún caso reconoció equivocaciones en la reestructuración bancaria. Lo que sí hizo fue remontarse a mediados de los noventa para hablar del origen del problema banacario, años de expansión desmesurada –que se desarrolló en las dos legislaturas del PP y en la primera del PSOE– y en los que se produjo un aumento extraordinario del crédito del endeudamiento privado así como la pérdida de competitvidad. Conclusión: «Un déficit corriente sistemático que tuvo que ser financiado con deuda externa».

Sobre la fusión entre Caja Madrid y Bancaja que dió lugar a Bankia, Ordóñez insitió en que la «responsabilidad absoluta» de la operación fue «del que la decide, que son sus gestores». «Llegaron a decir, como hizo Aguirre (la presidenta de la Comunidad de Madrid) que aquí se ponen pistolas en el pecho. Aquí no se ponen pistolas a nadie».

Huelga decir que su intervención, aunque esperada, no satisfizo ni a izquierda ni a derecha. Al portavoz del PP, Alfonso Alonso, le pareció que Ordóñez sólo fue al Parlamento a «escurrir el bulto», pese a que no tomó medidas ni exigió ortras provisiones a las entidades financieras. Su impresión es que «hay muchas cosas que explicar» sobre lo ocurrido y que en los los años de Gobierno socialista «se generó el problema que ahora se trata de resolver». Y el portavoz de ICV, Joan Coscubiela, no ocultó su decepción ante la falta de asunción de responsabilidades políticas después del evidente cúmulo de errores cometidos en las cajas de ahorro.
A la comparecencia de Ordóñez le seguirá mañana una de las más esperadas, la del ex presidente de Bankia Rodrigo Rato.