Londres

El ataque contra la Inteligencia Aérea en Damasco causa un centenar de víctimas

Alrededor de un centenar de personas podrían haber muerto o resultado heridas a causa del atentado suicida perpetrado este martes contra la sede de la Inteligencia de la Fuerza Aérea en un suburbio de Damasco, que ha sido reivindicado por el grupo armado islamista Frente al Nusra, según las primeras estimaciones de los activistas, a falta de datos oficiales.

La televisión estatal ha informado de una explosión en la zona, sin más detalles. Por otra parte, varios vecinos de la zona y activistas de la oposición han declarado a Reuters que la explosión causó una gran humareda y fue seguida de un enfrentamiento armado. Las fuerzas de seguridad han acordonado la zona y han desplegado francotiradores en las carreteras que conducen al lugar.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres pero que cuenta con una red de informantes en Siria, también ha informado de una fuerte explosión en el complejo '8 de Marzo', en la zona de Al Zablatani, "cuyo objetivo era la delegación de la Inteligencia Aérea en la zona".

Varios activistas residentes en la zona han afirmado que el atentado podría haber causado un centenar de víctimas, según se desprende del número de ambulancias que han ido llegando y abandonando la zona y de la envergadura de las explosiones. Las autoridades no han dado ninguna cifra de víctimas.

En su cuenta de Facebook, El Frente al Nusra --vinculado a la red terrorista islámica Al Qaeda-- ha informado de que el atentado fue cometido por dos terroristas suicidas cargados con toneladas de explosivos y que el objetivo era un complejo de la Inteligencia de la Fuerza Aérea, situado en el suburbio de Harasta.

"La decisión era atacar a la Inteligencia de la Fuerza Aérea porque es una de las divisiones de seguridad más notorias y una ciudadela de la represión, cuya extensión solo Dios la sabe", se lee en el comunicado de Al Nusra.

La Inteligencia aérea está al mando del general de brigada Jamil Hassan, uno de los principales lugartenientes del presidente de Siria, Bashar al Assad, y está controlado sobre todo por miembros de la secta del mandatario, los alauíes. Se ignora si el general Hassan se encontraba en el lugar en el momento del atentado.

Los activistas han denunciado que cientos de opositores al régimen han sido encarcelados sin cargos y torturados en el complejo de Harasta. Las organizaciones de Derechos Humanos también han acusado a los rebeldes de la tortura de prisioneros de guerra.

Por otra parte, este atentado ha coincidido con una serie de ataques de los rebeldes contra los puestos de control instalados por las fuerzas del régimen en una autopista que conduce hacia el norte precisamente desde Harasta y de varios distritos suníes de Damasco que han focalizado buena parte de las revueltas contra Al Assad, según han informado vecinos de la zona.

Asimismo, la aviación gubernamental ha bombardeado varias zonas próximas a Um al Asafir, en un extremo de Damasco, y la artillería ha castigado el suburbio de Artus, donde ha causado la muerte de al menos una mujer, según fuentes opositoras.