El consejo de CAM cede y aprueba el SIP con Cajastur

El proceso quedó bloqueado el pasado 15 de julio cuando la alicantina rechazó el alto poder de Cajastur en el SIP.

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Las presiones del Banco de España al final surgieron efecto. El Consejo de Administración de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) aprobó ayer, en el penúltimo día de plazo dado por el ente supervisor y tras cuatro largas e intensas horas de reunión, el Sistema Institucional de Protección (SIP) con Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura.La entidad aclaró ayer que la aprobación se produjo «tras acordarse la incorporación al contrato de integracion de aclaraciones que permiten afirmar que el banco sera gestionado conforme a prácticas de buen gobierno».El presidente de la alicantina, Modesto Crespo, aseguró tras la reunión «estar muy satisfecho por la culminación de este proceso, que permite a la entidad alicantina formar parte de uno de los SIP más potentes del mercado financiero español».El proceso de unión de las cuatro entidades quedó bloqueado el pasado día 15 de julio, cuando el Consejo de la alicantina denegó la fusión en los términos en los que estaba planteada.El obstáculo al proceso radicaba en que el presidente de la entidad asturiana, Manuel Menéndez, ocuparía el cargo de consejero delegado de la nueva entidad resultante, algo que finalmente se mantiene.La alicantina, en un principio, no estaba dispuesta a ceder en tan importante asunto y votó en contra de este punto en su último consejo. En la reunión de ayer, el presidente de CAM, Modesto Crespo, tuvo que utilizar sus mejores «armas» para convencer a su equipo de que esta fusión es la más conveniente para la caja.Otras de las opciones que la CAM se había estado planteando a lo largo de las últimas semanas fueron una unión con Ibercaja, con Cajamurcia o con el Banco Sabadell, aunque el Banco de España mostró en todo momento su preferencia por que las cosas quedaran como estaban.El anuncio de fusión entre estas cuatro cajas se produjo el pasado día 24 de mayo. De esta manera, se perfilaba la tercera caja de ahorros del sistema financiero español, con unos activos bajo gestión de 135.000 millones de euros, una red de 2.300 oficinas, 14.000 empleados y un volumen de negocio de 177.000 millones de euros.El reparto de poderes, que ya supuso en aquel momento motivo de polémica, queda de la siguiente forma: Caja de Ahorros del Mediterráneo ostentará el 40 por ciento, Cajastur el 40 por ciento, Caja Extremadura el 11 por ciento y Caja Cantabria el 9 por ciento.