Sin rostro no somos nadie

Los especialistas en trasplantes de cara insisten en que la operación permite «reconstruir la personalidad»

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Barcelona- Desde que en el año 2005 se practicara el primer trasplante de cara a Isabelle Dinoire por un equipo de especialistas franceses, se han realizado un total de 17 en todo el mundo, el último hace un mes en Francia. La evolución de los pacientes está siendo muy favorable, menos en dos casos en los que los trasplantados murieron. Durante tres días, y por primera vez, siete de los ocho equipos de cirujanos que han llevado a cabo estas intervenciones, no exentas de controversia, se han dado cita en Barcelona, para poner en común su propia experiencia.

Convocados por la sociedad francesa de cirujanos maxilofaciales y su homónima catalano-balear, los expertos debatieron ayer durante más de cuatro horas sobre las técnicas quirúrgicas empleadas, los casos estudiados y practicados, los tratamientos farmacológicos y los límites de esta cirugía. En la mesa redonda, se sentaron los artífices de los trasplantes realizados: el doctor Bernard Devauchelle, que dio el pistoletazo de salida a esta nueva terapia, el doctor Daniel Alam, como representante de uno de los equipos norteamericanos, y, entre otros, los doctores españoles Pedro Cavadas, Pedro Infante y Joan Pere Barret, este último, responsable del primer trasplante total de cara del mundo.


Poder vivir en sociedad
El debate ético y moral sobre una práctica quirúrgica que permite reconstruir una cara con otra parece haberse superado si se tiene en cuenta las palabras de los propios receptores y los resultados de la cirugía. ¿Se parecerán donante y receptor? ¿Asimilará el trasplantado su nueva identidad? «Sin rostro no eres nada», señaló la primera mujer en recibir parte de la cara de una donante. Isabelle perdió parte de la nariz, la boca y el mentón cuando su perro trató de despertarla de una sobredosis de calmantes a mordeduras. Las fotografías del antes y el después no dejan lugar a dudas de que Isabelle sigue siendo Isabelle.

Asimismo, tanto Rafael, desfigurado por un tumor, como Óscar, herido de gravedad tras una accidente, dos de los tres trasplantados en España, mostraron ante los medios de comunicación su profunda gratitud a los médicos porque su trabajo, a pesar de la dureza de la cirugía y el postoperatorio, les ha permitido recuperar su vida. «Nuestro deber, como cirujanos, es devolverle a la persona la posibilidad de vivir en sociedad», apuntó a este diario el doctor Devauchelle. Pero, continuó, «el trabajo no es sólo quirúrgico; la persona, tras el trasplante, debe reconstruirse psicológica e intelectualmente». El doctor Infante, que operó a Rafael junto a 10 profesionales más, en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, se pronunció en el mismo sentido. «El paciente está encantado y se ha reintegrado en su vida social». Ahora bien, como añadió, «las técnicas son experimentales, apenas tenemos cinco años de experiencia y aún estamos evaluando los resultados».

De momento, éstos son buenos e invitan al optimismo. De los 17 trasplantados, todos sobreviven menos dos, un francés que recibió parta de la cara y dos manos y sufrió complicaciones, y un chino que decidió dejar el tratamiento inmunosupresor lo que le llevó a la muerte. De hecho, la mejora de la calidad de vida de estos receptores pasa por que los fármacos que inhiben su sistema inmunitario evitando el rechazo de los injertos sean «más específicos y menos nocivos», apuntaron tanto Infante como Devauchelle. Hoy por hoy, y exceptuando algunos casos relatados por la literatura científica, todo trasplantado debe someterse de por vida a un tratamiento inmunosupresor. Los efectos secundarios no son pocos y los riesgos de sufrir infecciones agudas y desarrollar tumores son altos. Además, los medicamentos no evitan al cien por cien la posibilidad de que exista un rechazo crónico. En este sentido, el trasplante acompañado de la inyección de células de la médula ósea del donante parece ayudar a la tolerancia del injerto, señaló Devauchelle. Aun así, en cuanto a la medicación postoperatoria, sólo cabe disminuirla al máximo evitando complicaciones. Y es que, tanto la piel como la mucosa presentan, por sus propias características inmunológicas, un riesgo elevado de rechazo.


Futuro total
Aunque «hay que ser prudentes porque estamos en un periodo de observación», dijo Devauchelle, «la técnica está probada y sabemos que es buena». Los resultados así lo demuestran. Por este motivo, una de las principales conclusiones del encuentro médico es que «el futuro pasa por que el trasplante de cara total sea, de forma bastante inmediata, la norma», aseguró el presidente de la sociedad catalano balear de cirugía Maxilofacial y Oral, el doctor Mario Mateos. Ahora bien, este tipo de intervención debe reservarse sólo «a las desfiguraciones más severas, las extremas», consensuaron también los especialistas. Es decir, detalló Mateos, «a los casos en que con una sólo operación puedas conseguir los mismos resultados que con 20 o 50 de microcirugías». Parece obvia la prudencia, pero no ha sido hasta este congreso, en que, frente a frente, se han debatido y consensuado las indicaciones para este tipo de trasplante.


Candidatos sevillanos,en capilla
Hasta la fecha, en España se han realizado tres trasplante de cara. «No se prepara de un día para otro, pero cualquier equipo español formado puede llevarlo a cabo», apuntó el doctor Pedro Infante. La situación en nuestro país pasa ahora por evaluar los resultados de las intervenciones realizadas y proyectar nuevos casos. «En el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, hemos visto a dos pacientes que son candidatos a un trasplante de cara. Uno de ellos ya ha firmado el consentimiento».