El Govern avisa a los sindicatos que no aceptará «chantajes» para negociar

Exige a los funcionarios que no pongan en riesgo vidas con las protestas

2 de diciembre. La protesta de unos 250  trabajadores de la Modelo provocó que el Govern se levantara de la mesa de negociación que aborda más recortes .
2 de diciembre. La protesta de unos 250 trabajadores de la Modelo provocó que el Govern se levantara de la mesa de negociación que aborda más recortes .

BARCELONA – Con la leyenda de mayo del 68 como principal aval, Francia hace gala de su tradición reivindicativa como respuesta a todo plan de ajuste. Las revueltas estudiantiles de 2006 forzaron al gobierno de Dominique de Villepin a retirar una polémica ley de contratación laboral. Eso buscan los empleados del sector público catalán afectados por los últimos recortes de Artur Mas cuando organizan una protesta. Aunque no logren evitar los ajustes, al menos quieren intentar rebajarlos al máximo.

Pero las huelgas estudiantiles en Francia no fueron días de vino y rosas, causaron varios incidentes y heridos en numerosas ciudades, algo que el gobierno de Artur Mas quiere evitar en Cataluña. Por eso, a la protesta de 250 trabajadores de la cárcel Modelo, el tercer día que se sentaba con los sindicatos para abordar los recortes, respondió rompiendo la negociación. La vicepresidenta del Govern, Joana Ortega, advirtió ayer de que no acepetarán «chantajes» como «el sitio de la Modelo».

Protesta «grave» e «ilegal»
La Generalitat estudia pedir responsabilidades a los promotores de la protesta a las puertas de la Modelo porque considera que pusieron en riesgo el funcionamiento del centro. Los presos, que estuvieron confinados en sus celdas toda la mañana, protestaron quemando papeles, además se suspendieron 12 juicios y 28 ruedas de reconocimiento.

UGT, el sindicato con mayor representación en las prisiones, se apresuró a decir que la protesta fue «espontánea». El día después del incidente, Ortega se comprometió a retomar las negociaciones con los sindicatos presentes en la mesa del sector público catalán –CC OO, UGT y la IAC–, aunque con una condición, que garanticen que no convocarán movilizaciones que «pongan en riesgo la vida de las personas» o que obstaculicen «el buen funcionamiento de los servicios públicos».

Con festivos de por medio –el martes es el día de la Constitución–, las negociaciones podrían reanudarse el miércoles, como pronto.

Pese a que la negociación de los nuevos ajustes apenas acaba de empezar, los sindicatos ya han convocado una protesta el día 14 de diciembre por la tarde en la plaza Sant Jaume. Será una movilización similar a la del pasado 14 de abril, que concentró a 10.000 funcionarios, según la Guardia Urbana, 20.000, según los sindicatos, frente al Palau de la Generalitat. Aunque estaban convocados todos los empleados públicos, la protesta fue monopolizada por los sanitarios. Pese al revuelo, no lograron frenar el «tijeretazo» con el que el equipo de Mas se estrenó al frente del gobierno catalán.

Tampoco consiguieron nada los sanitarios que irrumpieron en la negociación entre el Institut Català de la Salut (ICS) y los sindicatos. El Govern pidió al ICS que rebajara su presupuesto para reducir el déficit, un tanto por ciento del ahorro tenía que salir de los salarios, pero la negociación acabó en agua de borrajas. El ICS acabó aplicando medidas sin negociar como no pagar las guardias a los profesionales sanitarios.

Pedagogía de los recortes
Mas, que ayer inauguró el nuevo Museo de las Terres de l'Ebre, intentó tender puentes de diálogo con los sindicatos haciendo pedagogía de los recortes. Volvió a defender que son imprescindibles para superar la crisis económica y subrayó el papel de la Cataluña que se distingue por hacer las cosas bien hechas. Tiró de la popularidad de Pep Guardiola para insistir en que «si la gente hace las cosas bien hechas y no le asusta trabajar, podemos ir adelante».


Felip Puig defiende la carga policial
El conseller de Interior, Felip Puig, defendió la actuación policial que llevaron a cabo el viernes los Mossos d'Esquadra para liberar los accesos del centro penitenciario de la Modelo de Barcelona, bloqueados por los funcionarios de prisiones, para protestar por los recortes que la Generalitat quiere aplicar a los trabajadores públicos.
Puig aseguró que en la actuación la policía utilizó «la mínima fuerza» para asegurar el buen funcionamiento de un servicio público como es el penitenciario. En este sentido, destacó la necesidad de encontrar un punto intermedio entre el derecho de manifestarse y el cumplimiento del trabajo de los empleados del Gobierno. Puig hizo las declaraciones en Espinelves (Osona), donde visitó la Feria del Abeto. UGT, el sindicato mayoritario en las prisiones, asegura que la protesta no estaba preparada, que fue espontánea.