OPINIÓN: Los amigos del obrero

La Razón
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Gobierno de progreso, decían. El compuesto por esos socialistas de business class y aquellos comunistas de cigala. Pero fue «contraria a la normativa administrativa» la concesión de un servicio municipal a una compañía privada (¿amiga?) «burlando al Pleno» y «defraudando posibles derechos de los trabajadores». Los entrecomillados son del Tribunal Supremo. Ni Milton Friedman en sus sueños más húmedos se habría atrevido a comportarse de forma tan peyorativamente neocón: amañar un expediente para que un empresario (¿amigo?) incremente los márgenes de beneficios mediante la reducción del jornal a los asalariados. Rockefeller puro reencarnado en concejales sedicentes de izquierda. He aquí la cacareada agenda oculta del privatizador Zoido. ¿Aussa? A USA los mandaba yo a recibir un cursillo práctico de ética democrática.