La empresa renuncia a la gestión de tres mercados que Torrijos impuso

El cambio de modelo fue una reclamación innegociable de IU dentro del pacto de Gobierno con el PSOE.

El primer teniente de alcalde, Antonio Rodrigo Torrijos
El primer teniente de alcalde, Antonio Rodrigo Torrijos

Sevilla- La gestión de los mercados de Triana, San Gonzalo y San Jerónimo fue concedida a Mercasevilla en octubre de 2008 para cumplir una de las imposiciones de IU en las negociaciones para reeditar el pacto de Gobierno con el PSOE en la capital hispalense. Desde el anterior mandato, había sido una apuesta personal de su portavoz, Antonio Rodrigo Torrijos, que se había encontrado con el rechazo de la entonces delegada de Salud y Consumo, Cristina Vega. Ahora, poco más de dos años después, la sociedad mixta solicita revertir dicha concesión administrativa ante su delicada situación financiera.
Así se analizó durante la última reunión de la comisión ejecutiva del mercado central, celebrada el pasado jueves, según confirmaron fuentes de Mercasevilla a Europa Press. Y es que las cuentas pesan como una losa. No en vano, el ejercicio 2009 concluyó con unas pérdidas de 4.123.666 euros, a lo que hay que añadir un pasivo de 9.046.976,95 euros por la espada de Damocles de la financiación del ERE de 2007, en el que se prejubilaron 40 trabajadores y de la que se desentiende la Consejería de Empleo.
Merced a la concesión de las tres plazas de abastos, que tenía una duración de diez años, Mercasevilla debía abonar un canon anual de 36.000 euros, IVA incluido, y una fianza definitiva de 1.800 euros, amén de realizar mejoras urgentes en infraestructuras. Ahora, el mercado central se plantea renunciar cuando aún quedan ocho años de contrato. La obstinación de IU por implantar su modelo ha agravado el desastre económico.
El socio de Gobierno defendía su criterio –impuesto con la anuencia del alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, ante la necesidad de apoyos– alegando que supondría una gestión más directa de los mercados, que permitiría contar con más garantías en cuanto a los precios y calidad de los productos y disponer de nuevos servicios de inspección y control. En la práctica, los tres mercados escogidos –en un principio se barajó incluir también al de la Encarnación– eran de los que menos problemas tenían de financiación y gestión.
Ante la imposibilidad de realizar una concesión directa a la sociedad mixta, se decidió convocar un concurso público al que concurriría aquélla. IU aceptó como un riesgo controlado la improbable opción de que Mercasevilla no fuera la elegida, puesto que en principio tendría que competir con toda aquella empresa privada o cooperativa que mostrara interés, aunque preveía que ofrecería las mejores condiciones. Finalmente, fue la única que se presentó.
La «experiencia piloto» planteada por IU, que tenía vocación de continuidad con nuevos mercados de abastos, ha fracasado estrepitosamente, pues los propios comerciantes ya habían solicitado ser «rescatados» ante los incumplimientos y engaños.