Carlos Marzal / Poeta: «Creo que los indecisos son pocos»

Dicen que es un representante de la poesía de la experiencia. Se quedan cortos: a él le gusta chapotear en el barro hasta manchar al prójimo. Pero con educación.

-¿Es necesario un cambio?
Cada cierto tiempo, el cambio debería considerarse parte de la misma práctica política. Los partidos en el poder se anquilosan y los líderes pierden el sentido de la realidad, preocupados por el hecho de mantenerse en el poder. Más allá de cuestiones ideológicas, el actual Gobierno ha demostrado no poder mantener el rumbo de la nave, y debe dejar paso a otros, para que demuestren, como anuncian, si saben hacerlo.

-¿Qué debe hacer el «inquilino de La Moncloa» el día 21-N?
No sé cómo se hace, pero son necesarias medidas generales para que Europa pueda protegerse de las veleidades de esa fuerza fantasmal e intangible que llamamos «los mercados» y que parece regir el destino de los países. Por otro lado, tendría que circular entre los ciudadanos el dinero público con que hemos saneado la banca española (o al menos las cuentas de los grandes ejecutivos).

-¿Qué teme si gana el PP y qué, si lo hace el PSOE?
-Temo lo que, en parte, estoy seguro de que ocurrirá: la grisura de las políticas partidistas, los eternos reproches mutuos, el consabido «y tu mamá más». Pero sobre todo, temo que quien gane descubra que la crisis es un fenómeno global cuya solución no acaba de estar en sus manos.

-Ya ha arrancado la campaña... ¿La seguirá?
Seguiré la campaña. Lo mejor del día de las elecciones suele ser el hecho de que pone fin a la contaminación propagandística medioambiental. Creo que el número de indecisos es pequeño. En España todos sabemos todo de antemano.

-¿Qué cambios necesitamos en el mundo de la cultura?
-Aumentaría todos los proyectos de fomento de la lectura. Hay modelos espléndidos, como los del Gobierno de Aragón y la Junta de Extremadura, que funcionan desde hace décadas. Aunque con la que está cayendo, tendrá bastante si continúa con su papel de sufrida hermana pobre de la familia. Se sobreentiende que es una necesidad, en el mejor de los casos, para cuando acaban los estados de necesidad.

-¿Su voto lo tiene ya decidido...?
Sí. Pienso votar y animo siempre a que se haga. Crecí en una España en que no podía hacerse y sé lo que costó ganar ese derecho. Salvo enfado descomunal, sé lo que votaré.