Sancho Gracia un pura sangre

El actor, cuya enorme popularidad eclipsó sus grandes cualidades interpretativas, falleció en Madrid a los 75 años. Tenía madera, raza y casta

Sancho Gracia fue Curro Jiménez en la serie que le hizo popular a mediados de los setenta

Para la generación televisiva de los Chiripitifláuticos acaba de morir Curro Jiménez, protagonista de la popular serie televisiva de la Transición democrática. Por primera vez una serie española era concebida al estilo norteamericano: episodios cortos repletos de acción, peleas y cabalgadas. Estaba rodada en escenarios naturales, la interpretaban actores jóvenes y atractivos y en cada capítulo participaban numerosas «estrellas» invitadas. Pronto, en la única televisión que existía en España, Curro Jiménez, el Estudiante y el Algarrobo se convirtieron en personajes tan populares que eran reconocidos por la calle como héroes cotidianos, y la banda sonora de Waldo de los Ríos competía con las de «El hombre y la tierra» y «Los camioneros», de Antón García Abril.

El éxito se debía al carisma de Sancho Gracia y la novedad de protagonizar un «western» a la española dirigido por profesionales que habían trabajado en Almería durante los años del «spaghetti western», y nuevos directores como Mario Camus y Pilar Miró, que le dieron al serial un tono de modernidad inusual en la tele de entonces. Pero fue Joaquín Romero Marchent quien supo imprimirle a «Curro Jiménez» (1976-1978) el dinamismo del «spaghetti western», con la sólida interpretación de Sancho Gracia, una verdadera estrella que había participado en series B internacionales como «El sheriff no dispara» (1965), «Plazo para morir» (1965) y «Cazador de recompensas» (1966), y en dos superproducciones: «Los 100 rifles» (1969) y «Simón Bolívar» (1969).

Era lógico que Álex de la Iglesia realizara su homenaje al género y a «Curro Jiménez» en «800 balas», cuyo protagonista era un especialista en decadencia, interpretado por Sancho Gracia. Por este trabajo fue nominado al Goya, pero sólo consiguió reconocimiento internacional de la Asociación de Críticos de Nueva York por «Los crímenes del padre Amaro» (2003), filme mexicano seleccionado para los Oscar, que coronaba una excepcional carrera cinematográfica, televisiva y teatral insuficientemente reconocida.

Un Pegaso en la carretera
Hasta 40 capítulos llegaron a rodarse de «Curro Jiménez», cuyo éxito se debió a la simpatía de Sancho Gracia, el descubrimiento de José Sancho como el Estudiante, y Álvaro de Luna como el Algarrobo, el contrapunto cómico del héroe rondeño, y la participación de actores invitados como Bárbara Rey, Florinda Chico o Charo López. Llevaba años trabajando en Televisión Española, donde había demostrado su ductilidad para pasar de «Otelo» a «Doce hombres sin piedad», pero no sería hasta 1971 con «Los tres mosqueteros» cuando sería aplaudido por el gran público como un gran actor en el papel de D'Artagnan. Dos años después, de la mano de Mario Camus, le llegó una serie que conmocionó a los telespectadores más jóvenes, «Los camioneros» (1973-74), una inusual «road movie» en la que se mezclaban aventuras y comedia con un marcado tono realista. Sancho Gracia interpretaba a un bondadoso camionero que viaja en un Pegaso por una España todavía rural y escasamente desarrollada.

Llama la atención ver los programas que Televisión Española realizaba entonces. En «Novela» (1964-72), se dramatizaban los mejores relatos, desde Dickens y Llorenç Vilallonga a Jean Austen y Miguel Delibes, dirigidos por un batallón de buenos directores y actores conocidos que sería impensable llevar hoy a la pantalla: Sancho Gracia, Ana Belén, Laly Soldevilla y José Bódalo estuvieron en antena durante años. Eso explica la popularidad que la tele confería a actores como Sancho Gracia y al recientemente fallecido Paco Morán. «Curro Jiménez» fue creada por el dramaturgo Antonio Larreta y comenzó a emitirse en color en 1976, y permaneció en antena hasta 1978, justo los años de la efervescencia predemocrática. De los ocho millones de televisores que había en España, tan sólo en ochocientos mil podía verse en color.

En 1975 finaliza la dictadura y una forma de entender Televisión Española tal y como se había conocido durante el desarrollismo. «Curro Jiménez» competía con «Un, dos, tres, responda otra vez», de Chicho Ibáñez Serrador, y «Directísimo», el programa de entrevistas de José María Íñigo. Eran reconocidas la serie de Fernando Fernán Gómez «El pícaro» y «El hombre y la tierra», de Félix Rodríguez de la Fuente. Pero fue en el terreno de las serie donde los cambios de mentalidad serían más notorios. Hicieron su aparición el detective «Kojak», interpretado por Telly Savalas, «Las calles de San Francisco» y «La casa de la pradera». El año termina con «Pippi Calzaslargas» y «Heidi». Nunca la televisión fue tan buena ni actores como el llorado Sancho Gracia adquirieron ese grado de popularidad que lleva a confundir al actor con su personaje. Ése es su mejor homenaje.
 

 

Ídolo de las 625 líneas
Durante más de cuatro décadas, Sancho Gracia fue uno de los rostros más populares de la televisión. Despuntó en «Los tres mosqueteros» (1971), se reivindicó como intérprete de altura en el soberbio Estudio 1 «12 hombres sin piedad» (1973). Las series «Los camioneros» (1973-1974) y «Curro Jiménez» (1976-1978) y (1994) le convirtieron en una celebridad. Su interpretación en «Jarabo» (1984) fue uno de sus momentos cumbre.