El palo y la zanahoria por José Clemente

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El vicepresidente del Gobierno regional y consejero de Economía y Hacienda, Juan Bernal, experto en las artes del palo y la zanahoria pretende hacer ahora un borrón y cuenta nueva con la política aplicada por el Ejecutivo murciano hasta el momento presente. El palo. No es que no valga lo que ha hecho Ramón Luis Valcárcel desde que comenzara la crisis y que sirvió para que algunos le calificaran poco menos que de presidente «manos tijeras», sino que se debe corregir el rumbo para encontrar la puerta de salida de una economía, la regional, estancada y sin apenas combustible para comenzar el largo viaje de la recuperación. Más palo. Bernal sitúa el origen de todo ello en la famosa «burbuja inmobiliaria», que nos hizo crecer por encima de nuestras posibilidades y que es la causa principal de que no se creara un tejido empresarial de recorrido y con futuro. Del palo, al estacazo. Hasta aquí creo que no descubre nada nuevo bajo el sol, pues eso mismo lo ha dicho Valcárcel hasta la saciedad e, incluso, lo han reconocido los miles de empresarios de la Región que aún se mantienen y los que tuvieron que echar la persiana abajo. Parece ser que Bernal y su director de Planificación, Luis Martínez de Salas, han basado sus sesudas conclusiones en un informe del Centro Económico y Social (CES), un organismo público consultivo en materia jurídica, económica y laboral, cuyos dictámenes no tienen carácter vinculante para ninguna de las administraciones y entidades que lo integran, bien sean sindicales, empresariales o corporativas. Viene a ser como el defensor del pueblo o los tribunales de cuentas, de los que además hay uno por cada comunidad autónoma, y cuya función pasa desapercibida para la mayoría de los ciudadanos.

Eso sí, tienen su presupuesto, sus 21 miembros, su sede social y no se cuantas cosas más, y que puestos a recortar bien podrían encabezar esa lista negra. Vaya por delante mi no animadversión con el CES, aunque creo que no sirve para la mitad de las cosas para las que fue creado, como por ejemplo aunar criterios entre sindicatos y empresarios o hacer que prevalezcan, en según que informes, los criterios de unos sobre los otros, porque sí.

Por eso no me cabe en la cabeza que ahora Bernal base su nuevo Plan Estratégico 2014-2020 en un estudio del CES, repleto de obviedades y repetitivo en algunos aspectos, como el aumento de las inversiones públicas en I+D+i, reorganizar y potenciar los sectores con mayores posibilidades (turismo, agricultura, exportaciones...), apostar por las infraestructuras para evitar que la construcción decaiga, sacar al mercado las viviendas construidas y así un largo etcétera. Ahora llega la zanahoria, pero creando 23 comisiones de trabajo que emplearán a 300 expertos. ¿Más zanahoria?

Si los ciudadanos han esperado pacientemente para que alguien les guiara hasta la salida del túnel, lo de Bernal me parece como una vuelta al túnel de nuevo y, así, hasta el fin de los tiempos. Como diagnóstico tampoco descubre nada nuevo, pues que nos recuerden lo mal que estamos es justo lo contrario de lo queremos oír. Si Valcárcel ya nos ilustró sobre la Europa 2020, que nos digan ahora que ese es el camino a seguir me parece más una broma que no un planteamiento serio. Sin ánimo de ofender, pero los taxistas lo tienen mucho más claro.