Manuel Elkin Patarroyo: «Daremos gratis la vacuna de la malaria»

El descubridor de la primera vacuna, con la que fracasó, tiene en las últimas fases de ensayo la que, dice, será la inmunización definitiva contra la enfermedad

La nueva vacuna ha obtenido ya un 90% de éxito en monos
La nueva vacuna ha obtenido ya un 90% de éxito en monos

MADRID- Manuel Elkin Patarroyo (Tolima, Colombia, 1946) ha sido el pionero muchas veces. Fue el primero que desarrolló una vacuna sintética contra la malaria y el primer científico en ceder una patente a la Organización Mundial de la Salud, pero también fue el primero en fracasar (al menos, parcialmente). Ocurrió en 1987, pero la vacuna «spf66», la gran promesa contra la enfermedad que amenaza a 2.700 millones de personas, sólo obtuvo una eficacia del 30 al 40 por ciento. Más de dos décadas después, el inmunólogo espera una segunda oportunidad. Lo explicó el pasado jueves, en una conferencia en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. Asegura que ha ensayado una vacuna en monos con una eficacia de hasta el 95 por ciento, y el año que viene la probará en humanos. En cuanto a la OMS, le «decepcionó».

–¿Cuándo estará lista su nuevavacuna contra la malaria?
–En 1987, cuando desarrollamos la primera vacuna, me llevé muchos tortazos. Por eso ahora he tenido miedo a volver a empezar y he tardado en dar la información, pero la realidad es que la vacuna ha demostrado una capacidad protectora del 90 al 95 por ciento en monos «aotus», y en otoño de 2011 empezaremos los ensayos clínicos en humanos. Pero hasta llegar aquí hemos tenido siete años de fracasos sucesivos.

–¿Qué eficacia prevé en humanos?
–Muy alta, similar a la obtenida en monos, pues su sistema inmune es casi idéntico al nuestro. Con la vacuna de 1987 también obtuvimos un 40 por ciento de eficacia en los ensayos con animales.

–¿Cómo financiará la distribución?
–Hace 23 años decidí cederle la patente de mi vacuna a la OMS. Pero terminé muy decepcionado cuando vi los intereses creados que había alrededor. Habiéndola donado, no se ha aplicado ni una sola dosis en todo este tiempo y, en cambio, mientras tanto, se han ensayado 57 vacunas más, sin resultados. El beneficio que podía haber causado hubiera sido muy grande. Por eso ahora, con un grupo de amigos, vamos a formar una corporación para darla gratis.

–¿Tienen capacidad para producirla a gran escala?
–De momento no, pero hay buena voluntad. Hay tres multinacionales farmacéuticas que me han llamado para producir mi vacuna, pero el problema es que a mí, producir una dosis, me cuesta 15 céntimos y a ellos, 75 dólares. Hay unos intereses económicos brutales, más cuando ésta es una vacuna que no habla inglés, sino español. Pero la ciencia debe estar al servicio de la humanidad.

–Ha dicho que la OMS le decepcionó por los intereses creados. ¿Tienen algo que ver en su papel en la epidemia de gripe A?
–No hay más que ver las ganancias de un laboratorio con la vacuna del H1N1. Fueron de 9.000 millones el año pasado. Allá ellos con su conciencia. Yo, desde el principio, dije que no me parecía nada distinto a cualquier gripe.

–Un artículo en «The Lancet» señala que, sin financiación predecible, los esfuerzos contra la malaria se habrán hecho en vano. ¿Cree que el mundo desarrollado está dispuesto a acabar con esta enfermedad?
–Debería, pues la malaria afecta a casi 500 millones de personas al año, de las que dos millones mueren. Además, cada vez amenaza más a los países desarrollados, quizá por el cambio climático. En España, por ejemplo, ya se ha detectado un caso autóctono, en Aragón.

–¿Qué opina de la vacuna contra la malaria desarrollada por el investigador español Pedro Alonso?
–Fue alumno mío, pero digamos que tenemos criterios totalmente distintos y me he prometido no hablar de la vacuna, que no es suya, es de la farmacéutica GSK y del Ejército de EE UU.

–¿Qué avances ha hecho en la vacuna contra la tuberculosis?
–Aún habrá que esperar, no está tan avanzada. Además de los problemas económicos, estamos teniendo muchos problemas con algunos ecologistas del Amazonas. Parece que prefieren que se mueran los niños antes que los monitos. Y eso que nosotros devolvemos el 95 por ciento de los ejemplares a la selva sin ningún daño. Ni siquiera se dan cuenta de lo que están haciendo.

–¿Cree que aún es posible una vacuna del sida, después de los fracasos de las ensayadas?
–Sí, habrá una segunda oportunidad. Lo que pasa es que hasta ahora, los investigadores se han ido por la ingeniería genética, y todas las vacunas han fracasado. Con vacunas químicas, que son las que desarrollamos nosotros, hay mucha más plasticidad. De todos modos, en nuestro laboratorio del Instituto de Inmunología de Colombia no tenemos infraestructura para emprender este proyecto.

–¿Cómo valora la situación de la ciencia en España?
–Quiero hacer una petición al Gobierno español: que no le quiten ni medio euro a la ciencia, que hagan como Angela Merkel en Alemania, que ha recortado en todo menos en ciencia. El Estado debe invertir más en ciencia y en tecnología y, en época de crisis, es precisamente cuando los países desarrollados invierten más en este campo.