La papeleta de los médicos por Reyes Monforte

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A ver qué día tenemos suerte y en vez de huelga de médicos, profesores o taxistas, nos cae una huelga de políticos y sus «politicadas» esperpénticas. En Cataluña toca huelga de médicos, y digo «toca» porque esto va tomando tintes de lotería y cada día la pedrea cae en un sector distinto. Tenemos unos políticos aficionados y paletos que prefieren recortar derechos del ciudadano, como la sanidad o la educación, a dejar de destinar millones de euros a imponer dictatorialmente una lengua, por mucho derecho que tengan a hablarla –que no a imponerla–, abrir embajadas que sólo provocan la risa del país de acogida u organizar referendo inútiles constitucionalmente. De donde no hay, no se puede sacar, algo que nunca entienden los políticos. Sin embargo, los médicos y el personal sanitario son otra historia: son héroes cuando logran salvar alguna vida, dignificarla o mejorarla.

Dicho esto, no creo que una campaña electoral y una crisis económica bestial sean el mejor escenario para hacer una huelga, por muy justa o egocéntrica que ésta sea. A nadie le gusta que le recorten sueldos, beneficios ganados con esfuerzo y, mucho menos, derechos constitucionales. Pero aún nos gustaría menos morirnos porque no puedan hacernos una resonancia o porque no haya quirófanos ni personal para operarnos de urgencia.

Comprendemos la papeleta que tienen los médicos ante los recortes y hay que apoyarles, pero sin olvidar, en especial ellos mismos, que hay sindicatos convocantes de huelgas que buscan otra papeleta. Politizar huelgas jugando con vidas humanas es una operación de riesgo. Por no hablar de responsabilidades morales y éticas.