Perder la identidad en Berlín

Jaume Collet-Serra presenta «Unknown», un «thriller» indeciso protagonizado por Liam Neeson y Bruno Ganz

Karl Markovics (i-d), Sebastian Koch, Diane Kruger y el director español
Karl Markovics (i-d), Sebastian Koch, Diane Kruger y el director español

Liam Neeson excusó su ausencia en la Berlinale por problemas de agenda. ¿Le daría apuro presentar «Un-known»? Es probable que sin su gesto de circunstancias, que siempre parece cargar con el peso del mundo, la película de Jaume Collet-Serra pudiera haber enseñado su cara más amable, la que esconde una parodia «trash» de «Frenético» y la saga Bourne. Lo que queda es un «siesnoes», un «thriller» de tono indeciso que bascula entre el humor que imprime un actor como Bruno Ganz a su personaje de ex policía de la Stasi metido a detective intrépido –humor que demuestra hasta qué punto es consciente de trabajar con material de derribo– y la severidad rígida y monótona de un «europudding» sin alma. Neeson interpreta al doctor Martin Harris, que, después de estar cuatro días en coma por un accidente de coche en su primera visita a Berlín, comprueba que otro hombre ha suplantado su identidad. Su mujer no le reconoce, su cara no aparece en las fotos de su luna de miel, su existencia ha sido borrada del mapa. ¡Lo que habría hecho Hitchcock con semejante premisa! «Hitchcock es una influencia permanente en mi cine», reconoció Collet-Serra.


Dirección competente
De hecho, «Unknown» está protagonizada por el gran estereotipo hitchcockiano: «Un hombre ordinario que tiene que sobrevivir en circunstancias extraordinarias», apostilló. Cierto, aunque la puesta en escena de Hitchcock hacía malabares con las inconsistencias de sus guiones. Por el contrario, la competente pero funcional dirección de Collet-Serra las pone en primer plano.

«En un principio la película transcurría en París, pero finalmente decidimos trasladar la acción a Berlín», contó el cineasta catalán afincado en Hollywood. «Para un personaje que busca su identidad, qué mejor que una ciudad que se ha pasado parte de su historia reciente buscando la suya». Ingeniosas explicaciones a un lado, «Unknown» parece una visita guiada por la capital germana, motivo de peso para que el festival la haya proyectado fuera de concurso. No puede decirse que Collet-Serra no le saque partido en las secuencias de acción, en particular en una persecución bastante espectacular y en la destrucción parcial de uno de los mejores hoteles de la ciudad, que la prensa alemana aplaudió a rabiar. «Unknown» no es una película del todo desdeñable –por ejemplo, el encuentro entre Bruno Ganz y Frank Langella es divertidísimo–, pero le falta la osadía de «La huérfana». En «The Forgiveness of Blood», que cerró la competición, el americano Joshua Marston viaja a Albania para explicar las contradicciones de una sociedad anclada en salvajes tradiciones feudales. Una familia debe vivir encerrada bajo amenaza de muerte para pagar el asesinato que cometió su patriarca. Si no cumplen con el encierro, el clan rival los matará. Lejos de desplegar una mirada antropológica sobre una cultura que no entiende, el director de «María, llena eres de gracia» utiliza la figura de un adolescente para contar una historia de iniciación en un entorno hostil. Tarda demasiado en desatascar el conflicto, pero el punto de vista que adopta para hacerlo es atento y maduro.


El detalle
ENTRE LAS PEORES EDICIONES

La 61ª edición de la Berlinale ha sido una de las peores que se recuerdan. Imaginamos gotas de sudor en las deliberaciones: demasiados premios y pocas películas premiables. Hay dos títulos claros. Habrá sangre si la iraní «Nader and Simin: A Separation» o la húngara «The Turin Horse» (que ya ha ganado el premio de la Fipresci) no se llevan el Oso de Oro y el Gran Premio del Jurado respectivamente. Sería justo que «Sleeping Sickness» y «The Forgiveness of Blood» sacaran el morro por el palmarés. El jurado presidido por Isabella Rossellini tiene todos los números para equivocarse: algún título infame tendrán que premiar.