La UE limitará la libre circulación si un país no puede controlar sus fronteras

Los Veintisiete introducirán el viernes un nuevo matiz al tratado de libre circulación europea Schengen por el que, con muchas reservas, se permitirá a los países reintroducir los controles nacionales cuando las fronteras sean ingobernables por la presión de la inmigración u otros fenómenos críticos.

Según han informado fuentes diplomáticas, los jefes de Estado y de Gobierno aprobarán un mecanismo de salvaguarda al reglamento que regula el funcionamiento de Schengen para que "en casos extraordinarios, acotados en el tiempo y preestablecidos"y "siempre como última opción", "los países puedan reintroducir sus controles".

Es el acuerdo de mínimos que estarían dispuestos a convenir las dos posturas más distanciadas dentro del Consejo: los países que, como Francia y Dinamarca, querrían restringir más allá la libre circulación y aquellos que, como España, defienden que no hay que tocar una coma de Schengen.

Finalmente, la opción es una revisión mínima y con muchas reservas.

"Al principio parecía que el debate sobre Schengen podía resolverse con una nueva interpretación del texto en vigor, pero algunos países han insistido en una modificación de la letra del reglamento", han señalado fuentes diplomáticas.

Una modificación a la que hasta el último momento España se habría mostrado reticente.

"Para España, no es razón suficiente para suspender Schengen la llegada de inmigrantes", explicaba a Efe el Secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, en el último consejo europeo de ministros del Interior.

Madrid ha argumentado que el Gobierno español pudo hacer frente a la crisis de las pateras en 2006 sin tener que restablecer controles transfronterizos.

Camacho defendía así "la supremacía del principio de libertad de movimiento como valor fundamental de la Unión Europea".

Un valor que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, insiste que "no va a mermarse, sino a quedar reforzado".

"Es el momento de más Europa, no de menos", ha enfatizado Barroso en las últimas semanas, en las que la crisis de la deuda de la eurozona se ha sumado al debate sobre la libre circulación en el menú de asuntos que han abierto el apetito nacionalista en detrimento del europeísmo.

La leve reforma del tratado Schengen, de 1985, tiene su origen en las consecuencias para Europa de las revueltas en el norte de África, que hicieron que miles de inmigrantes ilegales tunecinos llegaran a la isla italiana de Lampedusa, desbordando presuntamente la capacidad de la policía fronteriza del país.

A raíz de esa crisis, París y Roma enviaron una carta a la Comisión Europea proponiendo modificar el tratado Schengen y facilitar el restablecimiento de fronteras.

Actualmente, los controles fronterizos pueden reintroducirse por un periodo de hasta 30 días en caso de amenaza para la seguridad nacional, una cláusula que se ha usado por ejemplo durante cumbres o grandes eventos deportivos, pero que no está destinada a hacer frente a grandes movimientos de inmigrantes.

En la discusión sobre inmigración que los Veintisiete mantendrán el viernes por la mañana, también saldrá a colación el ingreso en Schengen de las candidatas Bulgaria y Rumanía y el refuerzo de la agencia de fronteras exteriores Frontex.

Finalmente, también intentarán desenmarañar la política de asilo común, que los Veintisiete han propuesto que sea una realidad en 2012, pero cuya tramitación, que ya dura diez años, está retrasándose por culpa de las diferencias entre los países, informaron fuentes europeas.

En este sentido, la comisaria de Interior, Cecilia Malmstrom, ha hecho un llamamiento a los Veintisiete para que "prime el valor de la solidaridad"y que se disipen los temores de los países que creen que las nuevas normas para armonizar la recepción de refugiados en la UE "pueden ser demasiado costosas y complicadas".