Literatura

Pilar Bardem y las palomas por José Luis Alvite

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La verdad es que me he enterado de que Pilar Bardem tenía una calle en Sevilla justo al leer la noticia de que se pretende retirar su nombre del nomenclátor urbano y sustituirlo por el de una advocación mariana. De inmediato han reaccionado los actores, indignados por la decisión, siempre tan atentos ellos a defender las causas que no se sabe muy bien si les hacen daño por repercutir en su orgullo o les molestan por perjudicar su bolsillo. A mí nunca me ha preocupado el nombre de las calles y considero un error el frecuente cambio del callejero. También me trae sin cuidado los méritos de la señora Bardem, cuya trayectoria cinematográfica creo que ganaría mucho si un productor avispado la contratase para interpretar en el cine la etapa de madurez de Paco Martínez Soria. Admito mi error, pero mi idea de la señora Bardem fue durante mucho tiempo la de que era la suya la voz que doblaba a Charlton Heston y lo cierto es que en relación con ese equívoco muchas veces creí que era también la señora Bardem el fulano que recuerdo que meaba de pie a mi lado en los ácidos retretes del cine. ¿Que merece una calle en Sevilla? No lo pongo en duda, como tampoco discuto la actitud de quienes se la niegan. Vivimos en un país que para resarcirse de los errores históricos recurre a la demolición de sus estatuas, muchas veces ignorante de que con el tiempo llega un momento en el que el pueblo se da cuenta de que para lo que sirven las estatuas no es para perpetuar las ideas que conmemoran, sino para que no caguen en el suelo las palomas. Por eso a mí no me importaría que le erigiesen a Pilar Bardem una estatua ecuestre, aunque al posar a caballo para el artista pudiesen dolerle los huevos.