Sufrir en silencio el tormento del dolor

Cerca del 20 por ciento de la población española padece las terribles consecuencias de enfermedades que no tienen cura y que conducen a las personas al aislamiento

Sufrir en silencio el tormento del dolor
Sufrir en silencio el tormento del dolor

Millones de pacientes claman por una solución a un síntoma apenas reconocido como causa de incapacidad temporal: el dolor. Éste puede llegar a reducir la capacidad productiva de las personas y de las sociedades a las que pertenecen quienes lo padecen, ante una falta global de comprensión política y social. Y tras ello, un organismo que ya no responde a los medicamentos, ni a sus elevadas dosis y que se retuerce sin hallar ningún momento de calma. El dolor actúa como un enemigo astuto, que muchas veces se oculta sin dar la cara en análisis o pruebas de imagen, y que mina la resistencia física y psíquica de las personas.
En España hay un 18 por ciento de la población afectada, según datos de la asociación europea «Change Pain». Dichos pacientes no pueden ser registrados oficialmente porque ni siquiera son reconocidos. Pese a ello, ante un médico de Atención Primaria dos de cada tres consultas son por este motivo y los pacientes revelan la merma de su calidad de vida. Además, este síntoma es el culpable de generar costes económicos en el PIB de un 2,4 por ciento, según la Sociedad Española del Dolor.

Incomprendidos
Muchos son los testimonios de afectados recopilados por la asociación de pacientes de dolor Sine Dolore España, miembro del Foro Español de Pacientes y del European Paint Network (Asociación Europea de Pacientes con dolor). Todos ellos tienen un denominador común: la incomprensión generalizada. Desde Sine Dolore España, sus miembros confluyen en que «resulta complicado para el paciente mostrar la intensidad de su problema cuando el propio médico generalista no sabe en quién delegar, y al final acaban deambulando de un especialista a otro hasta que alguno da con el problema».


Pese a los grandes avances de la medicina, todavía hay una gran cantidad de casos en los cuales la enfermedad de base no tiene cura (artrosis, neuralgias, lumbalgias, cervicalgias, cefaleas…). Sin embargo, sí tiene alivio el dolor crónico que provocan, aunque sea mediante la ingesta de elevadas dosis de fármacos. Lo que sume al paciente en la depresión y la desesperación, mientras se deteriora todo su entorno.


Carmenchu Abásolo, presidenta de Sine Dolore España, explica que «nuestra asociación agrupa pacientes con dolor crónico. El dolor modifica completamente todo el ámbito de su esfera vital, profesional, personal, social y familiar». Según Abásolo, «el impacto es tan importante que se necesita un marco de comprensión y solidaridad mayor con el problema. Por eso debemos colocar el dolor en el lugar que merece su importancia».

Demanda
Los pacientes no sólo buscan el alivio de su tormento sino la mejora de la accesibilidad a las unidades especializadas en dolor. Quienes pasan por las consultas de dolor constatan que «nadie está por encima del dolor. Es una experiencia tan humana, que todo el mundo puede relatar su punto de vista. Sea como paciente, como familiar o como terapeuta, nuestra vida está tachonada de experiencias tristemente dolorosas y en las que muchas veces nos encontramos solos».


Carmenchu Abásolo insiste en «hacer llegar a todos y cada uno de los pacientes y familiares afectados un mensaje de esperanza, y es que el dolor tiene tratamiento que, en la mayoría de los casos, alivia el sufrimiento y por tanto mejora la calidad de vida. Combatir el dolor no sólo es aplicar tratamientos médicos y psicológicos. Combatir el dolor… es un acto de amor», concluye.