Sorpresas te da la vida

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En el programa de «Herrera en la onda» estaba de invitado literario Fernando Sánchez Dragó, como es lógico, para hablar sobre su último libro, una autobiografía. En el mismo mantiene que es un libertino desde pequeño, que la lujuria es la veleta de su vida, que como profesor ha sentido la necesidad, no sólo de enseñar, sino además de ligar con sus alumnas. Y con su 75 años cumplidos, ayudado por psicotrópicos, entre ellos galletas de María, mantiene su vida sexual activa. Con todos estos detalles, le pregunto qué opina de la boda de la Duquesa de Alba, dando por hecho que iba a realizar un encendido elogio de Cayetana. Gran patinazo. De pronto le sale la vena más machista, considera que la boda es un esperpento. Le contesto que, dada su forma de vivir, no lo puedo entender. Responde que cómo puede ponerse a bailar lo que él considera una sevillana con su edad, patético, ridículo. Le contesté que en Sevilla, en Andalucía, bailar sevillana o rumbita a cuaquier edad es algo que se considera estupendo, que la Duquesa quiso compartir con los periodistas que estaban en la puerta de su casa y con infinitos sevillanos que la adoran, su alegría. Con su baile quiso expresar su cariño, demostrando una vez más su educación y generosidad con muchas personas que esperaban, a pleno sol y durante horas, verla aparecer. Pero vamos a la revista del miércoles. «Hola» nos trae a portada, gráficamente, la primicia que anuncié en este periódico: mini luna de miel de los Duques de Alba en un spa instalado en un palacio del sur de Francia que perteneció a Eugenia de Montijo, antepasada de Cayetana, que le vamos a añadir uno de sus títulos, marquesa de Coria. De la emperatriz francesa, tiene joyas fastuosas en su joyero, a destacar la minifalda de Cayetana, llena de rosas en su remate. Pese a quien pese, la condesa duquesa de Olivares es necesaria, imprescindible para Sevilla, para Andalucía y para España, incluyendo comunidades autónomas muy díscolas.